Y se detuvo ante el espejo

Y se detuvo ante el espejo? Mirando casi de reojo por el miedo de reconocerse ante sí misma. La imagen esquiva y ajena era anónima en su reflejo. No veía más salida que la que le ofrecía el infinito tras la ventana.

Relatos | 21 de septiembre de 2013
Stella Ibáñez

La cortina cubría la meta más fácil pero la menos esperada

No quería seguir siendo manipulada en el interior de sus secretos; se sentía moldeada por manos de un alfarero intruso que daban forma a su cerebro.

 

Arrancó de un solo suspiro la careta del destierro; la que la condenaba a respirar el aire viciado que le daban

No quería ser amiga de infortunios, de conformidades ni de entierros en vida.

No quería ser ya cómplice las cadenas que la unían a un destino dictado por otros.

Soltó las amarras que la hacían danzar al viento que conjugaba para ella un baile coreografiado.

 

No soy marioneta de unos cuantos.

No quiero ser resultado de demiurgos despojados de toda valentía

No soy producto de una doctrina premeditada, creada para un tiempo finito que acabará cuando ellos decidan.

No soy mercancía de intercambio ni intelecto envuelto para regalo.

No soy ave migratoria obligada a batir mis alas hacia otros climas.

 

 

 

No pienso encorsetar mis vivencias a los límites de los poderosos.

 

No soy un lienzo sobre el que plasmar los deseos de algunos estrategas.

Fantasías estelares de delirios de despacho.

Un alma entre muchas desahuciada por el miedo

Deudora de un sistema al que nada pido y del que nada espero.

Heredera de reproches y reclamos de favores intangibles.

No?.

 

No me vendo

 

No me compran

 

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