Valor del Ser o no Ser. Por lo que hemos sido y por lo que somos

Los valores se perdieron hace mucho, y muchos, casi la mayoría, se acostumbraron a ello hasta acomodarse. Era cómodo. No ser, no ver y no pensar más allá de lo inmediato. Todos guapos y ricos. Nuevos guapos y nuevos ricos. De mentira, pero el efecto funcionaba. No sé si debería seguir hablando en pasado, porque si ahora se cuestiona cualquier tipo de valor, no es por otro motivo que el de la maldita crisis.

Opinión | 05 de marzo de 2009
Consuelo García del Cid Guerra

Tiemblan los españolitos que con tanta facilidad entraron a formar parte del imperio de los mediocres. Tiemblan más que el día del golpe de estado porque es un golpe bajo que les comprime las vísceras. Esos son los que más miedo tienen, porque se les deshace su castillo de naipes. No se sostendrá su economía ni su vida. Los matrimonios se separarán, porque hace ya mucho que no hablan, y se encontrarán frente a frente sin dinero y sin nada que decirse. Repartirán sus bienes y acusarán sus males. Se despreciarán a sí mismos viendo pasar uno a uno a todos aquellos que despreciaron: Los parados, los trabajadores que han seguido trabajando sin querer aparentar nada más que lo que son: Personas. Los oficios, las formaciones profesionales. Los poetas, los pensadores , los artistas en general. Los que son y los que piensan.

El marketing, palabra y concepto que si tuviera forma física yo sería su asesino, tiene mucho que ver en todo esto. Han ascendido personajillos de medio pelo creyéndose los reyes del mambo por un tiempo, porque aseguran que la venta es un arte. Mentira. La venta es puro comercio. Hablan de ?carrera? los que no han pasado del certificado de estudios primarios, no del todo por falta de oportunidades: por vagancia. Individuos con Mercedes y faltas de ortografía. Ponentes en seminarios que no han leído un libro en su vida y discursean ante el personal de estructura de cualquier multinacional para ?enseñarles? no se sabe bien qué nueva majadería. Esos, que se van a quedar sin trabajo, sin coche, sin casa y sin mujer, están muertos. Y nos van a vender su agonía como si el país fuera sólo suyo. No nos representan, pero lo hemos permitido. Los demás, esos que nos hacemos ?pajas mentales?, los que pensamos, vivimos y sentimos, vamos a asistir a una especie de saneamiento interior purificante que nos hará mejores, más fuertes, más auténticos. Estaremos en paz por guerras que nos presenten.

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