Hemos robado mucho

De traca. Robar se roba en todas partes, pero en casa mucho mejor. Pasa como en el fútbol, será cuestión de confianza.

Opinión | 07 de noviembre de 2010
Cordelia Colby

Me dijo hace tiempo un psicólogo que no todos somos capaces de ventilar esfínteres ?sólidos- en cualquier parte, aunque es cuestión de necesidad (es) y cogerle el tranquillo al asunto. Será que robando pasa lo mismo. Los de guante blanco o con cuatro barras (porque no me extrañaría que la cosa acabe teniendo color, el nuestro) campan por sus fueros como si ?casi nada-. Santa Espina.

Ese palacio celestial de la música donde escuchaba yo a los Cantores de Viena cuando niña, rodeada de dorados, palcos y sueños, ha sido expoliado por su máximo representante en la tierra. Ahí es nada, que no somos nadie. Pringadillos de subsuelo, obreretes mileuristas que no tomamos conciencia del deber y el poder. Anda que si, anda que no? un cachondeo eléctrico y recalcitrante? ayer veía yo el video mientras me partía de risa, porque es de traca. Hemos robado mucho, con alegría?Qué bien se roba, mireusté? Estoy pensando en mi tercera edad para ser delincuente y salir de rositas por aquello de la ancianidad. Que me libro del trullo por vieja y voy a pegar un palo importante, por todos los que me han dado cuando jovencita. Por los que no me cotizaron a la seguridad social y les salí gratis. O aquel empresario que ahora tiene una importantísima fábrica de cremas donde escupíamos sobre los bidones de elastina, porque los diez minutos de la comida nos los descontaba, por ejemplo. A ese jesuita rebotado nadie le ha juzgado y es de la peña también. O el otro, íntimo de quien yo me sé, cuya sede social se quemó (¿?) en el momento preciso para cobrar del seguro, justo antes de su suspensión de pagos. Se llevó un pastón y legalmente estaba arruinado, con dos cojones. Esos también han robado mucho, y con grandes alegrías.  

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