Detrás del Velo. La Mujer

Detrás del Velo. La Mujer

Hace tres siglos nace el feminismo filosófico. Se cuestiona la visión sobre la mujer que tienen pensadores de la talla de Aristóteles o Hegel.Aristóteles considera a la mujer un ser inferior; un hombre incompleto. Un receptor pasivo de la procreación.

Opinión | 04 de marzo de 2009
Clara Cuadrado

Hegel hace su propia reflexión. Rompe los dos mundos. Al masculino lo une al poder, lo público, lo objetivo y al femenino,; el sentimiento, la unión con, la religión y lo subjetivo.

Por tanto la razón y la objetividad son masculinos?Tesis sobre las que se lanzan las feministas de la primera ola.

El feminismo como organización aparece en 1948 en la primera convención sobre la mujer en Nueva York.

En los años sesenta y setenta nace la segunda ola feminista.

Jean Paul Sartre fue el causante de que Simone de Beauvoir se preguntara qué había significado en su vida el hecho de ser mujer. Ambos parecían iguales ante la sociedad. Tenían sus carreras y sus trabajos por oposición, sin embargo, Simone alargó esta reflexión y comenzó a escribir uno de los ensayos más famosos; El segundo sexo, en 1949. Con esta obra, Simone se dio cuenta de que no era tan libre como había pensado.

Simone de Beauvoir pensaba que a una mujer la definía su papel de madre, esposa, hermana o hija, pero?¿qué era ser mujer?. Desde luego no era lo que la sociedad calificaba como coquetería, sumisión, etc., ya que esto era producto de la educación, por tanto la mujer debía conquistar su propia identidad. Es célebre la frase, ?no se nace mujer, se llega a serlo?.

Decide que la sociedad necesita un cambio grande al respecto e ingresa en el movimiento feminista.

El movimiento feminista en Francia y por ende en el resto de occidente se acaba partiendo en dos; uno más radical que no admite que el hombre tome posiciones de liderazgo dentro de los grupos y otro que acepta la ayuda del hombre.

Negarle a los movimientos feministas que trajeron cambios buenos a la mujer, es negar una lucha de siglos por la dignidad, aunque nunca fui feminista.

Esto es una breve sinopsis de esa lucha, pero una vez hecha esta introducción, continuamos con algo más prosaico.

Hoy me pasan un papel para que aporte ideas en la lucha contra el maltrato de la mujer. El Ministerio de igualdad de Aído, no tiene muy claro qué hacer al respecto.

Puso un teléfono para que el maltratador llamara y dijera;

- ¡Oiga, aquí un maltratador?¿qué hago conmigo?-.

No sé qué le responderán en el hipotético caso de que se dé esta llamada.

Hablamos de cambio por todas partes. Estamos de acuerdo con el momento crítico que vivimos, en el que los valores tienen mucho que decir. Se necesita ese cambio pero primero tenemos que saber, qué estamos diciendo cuando decimos; cambio.

No es una mudanza de piel hacia fuera, sino un cambio desde las entrañas del alma hasta cambiar la piel entera del cuerpo y ese cambio lo tiene que dar la mujer.

La peor enemiga de la mujer es otra mujer, o lo que es lo mismo; la mujer que nos han dicho que somos y que llevamos dentro.

Todavía llevamos en los genes esa especie de competitividad por el macho que nos impide ver con objetividad, hasta el punto de cerrar los ojos.

No es- ministra Aído- contra el hombre, donde debe fomentar la lucha (que también), sino en la valoración; auto-estima y libre independencia de la mujer como entidad propia. La mujer tiene que respetarse tanto como persona que defienda con uñas y dientes cualquier agresión-por leve que sea-tanto a hombres como a mujeres. Desterrar de una vez ese papel ridículo de persona dependiente a todos los niveles y sobre todo a nivel afectivo, hasta el punto de renegar de su condición de persona.

La tercera ola del movimiento de la mujer debería ser el reencuentro con ella misma y su grandeza hasta llegar a la reconciliación de géneros y una sana convivencia social.

 

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