¿Por qué no te callas?

¿Por qué no te callas?

Érase que se era un tapón de piscina, antología del champiñón, champion de nada. Érase ególatra, falsa, traidora y deslenguada cual ave rapaz coja, pegadita al riñón de la famosa, cotilla por vocación, sin profesión sabida. Voceadora de más, patética mirada, esculpida en rebajas al más puro estilo de mercadillo cutre. Mete mano en las vísceras del corazón con sobre, se levanta una pasta a costa de la infamia, la sacrílega voz y sumisa palabra. Indiscreta, perdida, va mucho más allá de la propia mentira. Aprovecha los restos de quienes permenecen en pos de una paz truncada por su boca de arriero, novia de Chucky, satanassa de quinta, quiero y no puedo.

Opinión | 29 de abril de 2010
Cordelia Colby

¿Asistente?... ¡nooo! chacha... sin honra ni merecer, en edad de retiro. Alcahueta, espía, chivata, reina de la calumnia...¿Por qué no te callas, por qué no te callas, por qué no te callas?
Ni al mismísimo rey atenderías, claro, por llevar la contraria con ese atroz careto de pescado canalla. Escucha, chiquitina, se acercan los piratas. Los del barco a dos velas en el que te encontrabas. Nos dá igual si te casas, si te operan o triunfas con una marca de bragas. Nos dá -insisto- lo mismo tu negra extraña magia, tus cien mil artimañas, lo que sabes o no, lo que escondes y mandas. Criatura, por dios, date una vuelta corta sobre tu propia estampa. Cámbiate las lentillas y cómprate un pijama. Vete a un todo a cien mientras medidas varias insisten en hacerte un traje de gitana : Ni con cola te pega nada de pura raza.
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