No quiero

No quiero reuniones familiares, quiero fumar en público y en privado sin ser sancionada por ello. No quiero que me recuerden que el tabaco me mata porque la vida también me está matando. No quiero estudiar a mi edad, y menos unas oposiciones para tener un trabajo seguro y acabar rodeada de marujas insuportables. No quiero ser empresaria porque la seguridad social me persigue y me crea mucha ansiedad.

Opinión | 08 de enero de 2010
Cordelia Colby

No quiero que conste mi nombre en hacienda, ni formar parte del censo. Tampoco quiero votar.
No me atrevo a que mi nombre y apellidos continúen expuestos en el buzón de correos.
No quiero trepar en ningún trabajo y ya no sé cómo se trabaja dignamente. No quiero ser ciudadana, ni presidenta de la comunidad de vecinos. Quiero ser marginal, desigual, abúloca y apática.
No es que todo me dé lo mismo pero ya nada es lo mismo de antes.
No quiero esconderme con mi amante en un meublé. Quiero un bar de aquellos oscuros, con en-Verga-Dura, de nivel, donde te hacen las mejores promesas mientras te meten mano y no suenan los móviles porque no hay cobertura.
No quiero ver más la televisión. Exijo una tarjeta rosa para los cineastas de verdad.
No quiero transportes públicos porque son una ordinariez. Acudiré andando allí donde haga falta.
No quiero darle un euro a los que piden. Prefiero deshacerme del abrigo y comprarle un cartón de winston.
No quiero nada de lo que todos quieren y mis últimos deseos se reducen a esto.
"Si no vives como sueñas, acabarás soñando cómo vives".


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