La estación

No hay calor más exacto que una bufanda a dos. Más que el cuello es la sangre y un pálpito infinito de adolescente azul. De promesas y risas en banco vertical, espalda con espalda envueltos en el humo de bolsa material. Una cigarra sola, mariposa en el puño, gemelos contrastados engañando lo impar. La suma del contraste, bendita primavera.

Opinión | 05 de diciembre de 2009
Consuelo G. del Cid Guerra

No hubo nadie más bello por todo lo que fuíste. El olor fresco a menta, tu boca sobre el mismo desván de mi tormenta circulando fantasmas conocidos, atardecía tarde, más allá de la puesta de un sol naranja a medias contemplando el ardor. Medio litro de sabio licor entre cerezas y tras el trago, yo. Te comías la oreja, recitabas un salmo inexistente consiguiendo oración aunque no fuese más que pura fachada donde brotaba un mar de estrellas firmes, una orgullosa lanza, sombra y luz en los hombros como uniforme enhiesto, temerosa armadura que dirigió tus besos. Qué lánguida la aurora, qué manta de regreso, qué nota entre las piernas te devoraba, preso, en mí tantas brujas deseando un imperio de posibilidades mucho antes de serlo. Posando las sirenas muriendo por nadar. El agua de acuarelas con espejos detrás. Tu nombre no era mío pero hiciste la calle por donde ví pasar a tantas golondrinas fuera de temporada, palomas mensajeras, vilanos con rumor. Elixir con aliento, esperanza posible, futuro más que cierto siempre a partir de entonces. Eras todo mi invierno y la cita nerviosa. Se me mojaba el pelo, la saliva en el centro, abrazarnos más tarde nos deshizoel castigo. Para verte un momento. Un rato entre tus dientes de mármol y cortinas de pelo. Qué lujosas melenas, cuánta esperanza entera. Eramos cuatro hojas en busca de su trébol, la espuma y el sobrante en nuestros terciopelos, una temperatura alta, el tacto en veinte dedos. Tuyos, míos, el metro. Túnel de chocolate devorando las lenguas, descarrillados cuerpos. Era lo negro blanco. No existió un blanco negro. La estanción invertida ya ha cambiado de nombre. He buscado tu forma en el asiento.

Comentarios


Efemérides
Violencia institucional

Pregunten a cualquier mujer cuántos hijos ha tenido: lo sabe, y con absoluta certeza.

Tutelados

No se ayuda a las familias. Y no se trata de solucionar sus vidas, sino de aplicar las verdaderas ayudas sociales que faciliten la salida a flote

Del fondo y sus formas

Hasta 1985, el Patronato de Protección a la Mujer, se dedicó a encerrar en reformatorios a menores violadas por el progenitor o familiar directo.

Era una monja buena

Era una monja buena. Y eso, como muchas otras cosas, no se olvida.

Cosas de "hombres"

No. No estamos en el mismo barco ni remamos en la misma dirección.

Luis Ramírez Icardi

Su nombre es Luis Ramírez Icardi. Y fue él quien abusó de una chica tutelada. Y era él quien trabajaba en el centro de menores como educador social. Insisto: el abusador, es él.