Gripe A

Gripe A

No es 1 de Diciembre, su día mundial, pero si mi jornada particular. Hoy leía distintas noticias sobre nuevos tratamientos para el SIDA. Ahora, después de tantos años, puedo distinguir perfectamente esos rasgos faciales con hundimientos típicos y la mirada hacia dentro del afectado. Algunos le llaman ?el bicho?.

Opinión | 12 de septiembre de 2009
Consuelo G. del Cid Guerra

Si se cuestiona el hecho de dar o no la mano a un enfermo de gripe A, cualquiera puede imaginar lo que supuso el principio del llamado Virus de Inmunodeficiencia Adquirida, la peste social del siglo XX. Alguien, creo recordar, llego a decir que era un invento del Vaticano. ¿Quiénes eran, al fin y al cabo , los afectados? . Drogodependientes, promiscuos-as, homosexuales?¿se podía pensar sin caer en la insensatez que se trataba de una especie de ?limpieza social? para retroceder y recuperar los viejos valores tradicionales? ¿Por qué, durante años y años, la medicación contra el SIDA únicamente estaba comercializada por unos laboratorios concretos? ¿Hasta que punto se jugo con los ?cocktails? facultativos convirtiendo a los enfermos en conejillos de indias? . Los veíamos pasar y los vimos morir rápidamente. Primero con nombres de egregios famosos : Nureyev, Mercury, Hudson?que se reconocieron públicamente infectados , que fueron lánguidamente compadecidos, besados en publico por amigos y acompañados en el ultimo viaje por medios de comunicación. Su ausencia sembró el miedo, un pavor desconocido , tanto como la enfermedad, en busca de formulas imposibles, sin vacuna, pero con miles de tratamientos alternativos contra la muerte, esa bestia negra que arranca sin piedad millones de vidas en los que se suponen los mejores tiempos, porque son y fueron muertos jóvenes.

Si ahora se cuestiona el hecho de dar o no la mano a un enfermo de gripe A, estamos retrocediendo de nuevo. Regresamos al más puro Neandertal, al origen salvaje y despiadado del hombre que se movía por en mundo en cueros vivos y a punta de lanza. No habrá servido de nada tanta conciencia social tras la peste, porque los mismos males continúan matando de una forma u otra. Hemos avanzado, si, puesto que ya se habla de ?enfermedad crónica?, y ese mal puede durar un largo, largo tiempo, embutidos de pastillas, sometidos a análisis y revisiones periódicas, vómitos habituales, subidas y bajadas de linfocitos, niveles de astringencia y si a ello le añadimos la gripe A, es la puntilla, el remate y la forzosa extremaunción, aunque sea sub condicione. La alarma social que se extiende día a día nombrando y cuantificando los muertos nos provoca una tremenda inseguridad. Si no se ha podido con el SIDA, se podrá con esta gripe?. En cualquier caso, insinuar siquiera la posibilidad de negarle la mano a alguien por miedo a ser contagiado, es una indecencia. Lo es, si no se habla claro, si no se informa adecuadamente, si se juega con los desatendidos (Rayan) , si se manipula la información, que sube y baja como si de asuntos del corazón se tratara. No es una noticia mas, se trata de nuestra salud, nuestro riesgo y nuestra vida. Fundamentalmente, se trata de nuestra moral. No nos la malogren, por favor. Porque yo, con toda rotundidad puedo afirmar que jamás le negare la mano ni el abrazo a enfermo alguno, tenga el virus que tenga.

 

 


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