Cocaína

Cocaína

Inmaculada como la Virgen pero violada por las defecaciones de miserables. Blanca parece, verde lo fue mucho antes de que sólo quitara el frío, el hambre y el cansancio a los pobres indígenas, allá, por los altiplanos de Colombia, Perú o Bolivia. El Erytroxilon coca no sabía que lo iban a cambiar de nombre. Se limitaba a dejarse masticar por bocas humildes y les daba un poco de energía, sin efectos adversos.

Opinión | 21 de agosto de 2009
Gloria Mateo

Finales del siglo XIX: aíslan el principio activo que esconden sus hojas. Lo condensan, lo multiplican. Siglo XX: ya forma parte de una bebida famosa y de algún vino con propiedades ?dicen- tonificantes. La machacan y la bautizan con el agua bendita del manantial del dinero. Curiosamente serán, después, los billetes una de las vías de introducción al organismo que quiere divertirse y pasar un rato en el paraíso. De momento, la han vestido de largo y le ponen de nombre Clorhidrato de cocaína, el mote más usado: cocaína. Inspiración de cucarachas, que llegarán directas al cerebro y bailarán el baile de San Vito. Líneas que se desfiguran; metros de locura que van confeccionando la mortaja. Otra forma en la que se presenta es la llamada cocaína base (Crack), que le dará buen juego al tabaco; O también, en Sulfato de cocaína (Basuko), fumata y fuga esta vez maridada con el tabaco y una beata y santa: la marihuana. Más tarde, cócteles varios llenos de alcohol, o combinados con otras drogas varias, le darán más pomposidad y potencia. Siglo XXI: España es el mayor consumidor de Europa ¡Olé por los españoles! Estamos dejando que otros hagan el mayor negocio de su vida.

Ella, la dama negra de blanco, se impone porque la imponen los modos de vida al más alto nivel, en mentes proclives o no. Es traidora, provoca sensación de bienestar enseguida, pero sibilina y silenciosamente, se va apoderando de de nuestro cerebro.

El baile gusta, psicológicamente atrae: quita penas, pone euforias; hace gigantes; el deseo sexual se multiplica: ¡orgasmos, más orgasmos?! Cabezudos, buscan más: hay que tener reservas. Aparentemente viene la agilidad mental y el mundo se queda en los pies. Orgánicamente, el cuerpo vibra, no duerme; el corazón se quiere marchar del pecho por un acelerón que posiblemente no tendrá freno si no se mete en un taller de reparación a tiempo. A veces, reventará de tanta juerga. La nariz sangra: la vida quiere escapar a chorros y produce agujeros y deformidades en el tabique nasal. El sueño no tiene nombre y se desdibuja. Pero se sigue bailando, cada vez más. Y se comienzan a percibir formas que no existen, personajes imaginarios. Las ideas paranoicas hacen de las suyas. Los ictus pululan y dejan paralizado parte del cuerpo. El potencial sexual que suscitó en un principio, si no se sigue consumiendo cae en picado. Ya ni gatillazos, porque no quedan fuerzas y el cansancio se apodera.

La estructura del Cortex Cerebral se daña, se hace más delgada y teniendo en cuenta que ahí es dónde reside el nuestra racionalidad, si disminuye, el Sistema Límbico, del que tantas veces he hablado, que es el que controla los impulsos e instintos más primitivos, será el que predominará, originando conductas totalmente desestructuradas, impulsivas y agresivas. También hay evidencia empírica de una disminución de la Amígdala. Vamos... que todo disminuye. Lo que aparentemente aumentaba, ha revertido.

La naturaleza es sabia, decimos. No nos engañemos: el hombre también es naturaleza y la cocaína corroe las neuronas, Imaginemos un cableado eléctrico mal hecho. Si consumimos cocaína, nuestro cerebro acabará lleno de cortocircuitos que echarán chispas. Y no hay bomberos expertos en menesteres de apagar esos fuegos. Así que, más blancura para quitar cada vez más agujeros negros. Y se incrementa el infierno. Lo blanco, lo negro... Retroalimentación para huir de los problemas. Pescadilla que se muerde la cola. Cabezas que se van quedando sin cabeza. Un minuto de vida, muchos de muertes.

Pocos son los que la prueban y no repiten. La mayoría la adoran, le rinden pleitesía. Es su diosa y la necesitan.

Es un juego que juega malas pasadas. Los que dirigen el tinglado fabricando, traficando y blanqueando dinero, solamente son estiércol, aunque éste sirve para dar más vida y ellos dan el pasaporte hacia la muerte y mientras, tumbados en una hamaca, bebiendo una cerveza, contemplan lo bien que saber hacer negocios.

Con el tiempo, algunos seres humanos, ciegos y en la calle, mendigan con un cartel que dice: LA VOLUNTAD, por caridad.

Que no se engañe nadie. Los consumidores de cualquier tipo de droga, están enfermos. No los llamemos viciosos, cayendo en la ignorancia. No importa que lleven traje o vayan desarrapados, tampoco que aparentemente cuiden su salud en las comidas o por el contrario sean anárquicos en la selección de alimentos . Su falta de control en el consumo de cualquier droga los domina. Y cuando algo domina y tiraniza, es muy difícil poder hacerle frente solo. Hay que pedir ayuda, aunque se sienta vergüenza de contar lo que sucede. De otra forma, la guadaña segará lo más maravilloso que se tiene: LA VIDA.

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