La esclavitud negra

El continente africano y el pueblo negro fue sometido durante cientos de siglos por la mano opresora de los imperios blancos, esto ¿por qué? se preguntará usted, simplemente porque en algún momento de la línea histórica de nuestro planeta Tierra a algún ser humano se le ocurrió la misma idea de raíz que le sobrevino a la mente de el anticristo de la era de piscis, Adolf Hitler, pero con la única diferencia de que este hombre nunca planteó la posibilidad de exterminarlos sino utilizarlos para construir los imperios y las naciones, servirse de ellos con el único fin de oprimirlos y desgastarlos.

Opinión | 17 de julio de 2009
Jose David Apel

¿Por qué le digo que tenía la misma idea que el Líder alemán?, solo por el simple hecho de que esta mente seguramente pensaba que el pueblo del mundo de raza blanca era superior al de raza negra y por este motivo tenía el libre albedrío de usar y abusar de estas pobres almas en pena. Vendidos, canjeados, truecados, manipulados, embarcados en grandes naves que surcaban los mares en búsqueda de los nuevos continentes. El pueblo de color siempre fue subyugado por las mentes perversas e imperialistas blancas, así fue que lentamente se fueron instalando los países europeos en el continente negro, borrando y masacrando la riqueza de las culturas africanas, demoliendo y destruyendo cualquier vestigio de las distintas civilizaciones que se gestaban en el continente dividido al medio por el ecuador, por supuesto con el amparo de las autoridades eclesiásticas de aquellos tiempos. Hoy en día, al igual que antaño, África se ve fuertemente dominada por la presencia blanca pero ahora ya no mas en el mismo territorio sino a nivel global. La falta de ayuda y la avaricia inconmensurable de quienes pertenecen a las dos eras más potentes de los tiempos modernos, la de Piscis y la de Aries se unen con la única finalidad de crear mayores penurias y pesares a los habitantes del continente, escondidos tras el velo del impune imperio estadounidense, junto a las Naciones Unidas y a la Unión Europea, que manejan los hilos de los habitantes del mundo como si fuéramos simples marionetas de carne que bailan al compás de un endemoniado sonido ensordecedor en el nombre de Dios y todos los santos.

Posiblemente esta actitud de aquel primer hombre que decidió y comandó a un grupo de personas a que sometan al pueblo negro, lo llevó a cabo por el simple hecho de eliminar de la faz de la tierra el conocimiento superior de las tribus nativas y de esta forma no permitir que se expandiera por el mundo la sabiduría de los chamanes y ancianos de los distintos clanes, por el temor de que sean una amenaza a los dogmatismos y pragmatismos que planteaba la Iglesia con sede en el vaticano y comandada por su padre pontífice marketinero y cómplice de los genocidas y opresores.

Lo mismo ocurrió con las culturas Mayas, Aztecas, e Incas, todas conquistadas por la pesada espada de hierro de españoles que llegaban al nuevo mundo trayendo la palabra de la curia y de la extremista Reina Ibérica. Los sacerdotes enviados a la aparecida porción de tierra americana traían su bagaje de libros sagrados bajo sus brazos con la única finalidad, igualitaria a la que ocurrió en el continente africano, eliminar cualquier vestigio de culturas que no adorasen a su Dios y que tengan una sabiduría complementaria y una apertura de mente superior a las enclaustradas cabezas de los pertenecientes al gran negocio eclesiástico en el que se había convertido la iglesia en su totalidad. Sus vinculaciones con los círculos de poder y su acercamiento a las parejas majestuosas de los reinados de toda Europa habían sumido al clero en un traficante de fe, que jugaba con la dominación de los cerebros de quienes no encontraban respuestas en su interior, en su conciencia allí donde habita lo desconocido para quienes nunca pisaron el umbral de la locura, donde anidan los pensamientos extremos y se derriten las posibilidades de regresar a este mundo sano y salvo. En la conciencia es donde habita Dios, su Dios, el Dios del bien, aquel que les brinda resguardo ante lo desconocido, quien propina sus buenas acciones y quien les permite vivir felices justamente con la conciencia tranquila. Por otra parte, en el restante hemisferio de la conciencia si divisamos a la misma como una gran esfera que se encuentra en la parte frontal de nuestro cerebro, habita Taurus, el Dios del mal?

La mitología ?Mucus? un antiguo imperio derruido por los ?Sucus? a mediados del siglo XX antes de Cristo, que habitaba en la ubicación septentrional del África sub sahariana decía que cuando se gestó por primera vez el encuentro entre Dios y el nuevo planeta Tierra en el cual hoy vivimos, el creador se vio en una encrucijada, sabía que no podía crear especies en su mundo, haciendo alusión a la imagen y semejanza de los dioses que comandaban los diferentes planetas de las otras galaxias. Así fue que comenzó por crear las aves para poblar los aires, luego los peces con la finalidad de darle lugar a un submundo bajo las profundidades de las saladas aguas de los océanos que tenemos en el planeta. El problema surgió cuando comenzó a llenar de especies la tierra, primero creo los frugívoros, luego los carnívoros, pero el inconveniente justamente se le presento cuando tenía que crear los herbívoros, precisamente a la hora de dar vida a los rumiantes, excelsos mamíferos que habitan nuestra Tierra. Dios sabia que el Dios Taurus de la galaxia Suma tenía el aspecto de un vacuno y el Todopoderoso estaba decidido a poblar todas las extensas llanuras, praderas y montañas de animales cuadrúpedos, de largas astas y anchas costillas, es por eso que sin dar aviso al Jefe máximo que comandaba las acciones de los diferentes Dioses que habitaban todo el universo, Dios creó el primer vacuno. Tenía el presentimiento de que este animal sería mediante la evolución de la especie antropoide, que había creado cuando dio forma a los frugívoros, el elemento vital de la dieta de los simios, que mediante su evolución y posterior conversión a homo sapiens se harían carnívoros y podrían degustar del manjar de la carne vacuna.

El Dios Taurus se enteró de lo acaecido en el planeta Tierra e inmediatamente se presentó ante la imagen de Dios, luego de propinarle improperios irreproducibles le aplicó su poder de conversión y lo envió, diseminándolo en millones de fracciones, desde lo alto de los cielos hacia cada una de las mentes de los simios que habitaban los continentes. Él, Taurus, decidió abandonar su condición de Dios en la galaxia Suma y declararle la guerra a Dios, es por eso que se auto diseminó por cada una de las mentes de los macacos y convivió dentro del mismo órgano junto a Dios influenciando la maldad en los simios que luego terminarían siendo humanos.

 

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