No juguemos con la vida

No juguemos con la vida

Cuando una persona está con un síndrome depresivo, uno de sus posibles síntomas puede ser el no tener apego a la vida, el desear escapar de las desdichas y vacíos de su cotidianeidad para acabar con su sufrimiento. El seguir, ya no le motiva. Así lo vive y así, en muchas ocasiones, lo manifiesta con un bajo tono vital y comportamiento apático.

Opinión | 26 de junio de 2009
Gloria Mateo

La indolencia, el ?todo me da igual?, el ?ojala mañana no amaneciera?, el ?nada tiene sentido? y otros aspectos evidentes e igualmente relevantes del mismo signo son los colores con los que está pintado el lienzo de su vida en ese momento.

Por desgracia, en los tiempos que corren actualmente, la depresión forma parte de nuestro museo de vida. Son muchos los factores que influyen. Demasiadas cosas que nos llevan a sentir un caos sin control y desbocado. Y no es cuestión solamente de adultos, también se da en niños, adolescentes y ancianos.

Así que, cuando veo por televisión a gente que expresa abiertamente el deseo de quitarse la vida, sinceramente lo primero que creo es que, le lleve lo que le lleve a decirlo así, esta persona necesita ayuda. En segundo lugar, me pregunto qué demonios puede llevar a una persona a hacerlo público, sabiendo que va a ser visto por millones de espectadores. ¿Es muy probable que su patología no le deje ser consciente de lo que hace? ¿Es una llamada de atención? El depresivo es un enfermo, pero su inteligencia está intacta.

Sinceramente, y partiendo, como he dicho, de que dicho sujeto está expresando que algo en su interior no está en equilibrio, los medios de comunicación tendrían que tener sumo cuidado sobre qué se va a verter hacia el mundo.

A veces, bastará un leve soplo negativo para que a alguien que está atravesando por un periodo crítico y se sienta ante un callejón sin salida, al verse reflejado en otro sujeto que manifiesta igual o parecida desesperación, las palabras e imagen que le transmita, le puedan hacer traspasar el bordeline en el que está y dejarse llevar, por imitación, hacia el abismo. Todo depende.

Ni el que avisa que se va a quitar de en medio no lo hará, ni el que no lo dice lo llevará a cabo. Se está al filo de la navaja cuando existe una depresión. No caigamos en tópicos.

Entiendo que haya todo tipo de programas y gente que elige el que quiere ver. Entiendo también que haya un periodismo que pueda ser más o menos superficial y de entretenimiento, dependiendo de los temas que trate, pero los medios de comunicación y, concretamente ahora me refiero a la televisión, son un arma sumamente poderosa que llegan directamente a nuestras emociones, a nuestro Sistema Límbico. Así que hay que tener ética y saber que se puede influir en la gente que esté con algún tipo de trastorno e inducirle indirectamente a realizar conductas autolíticas.

Pongo el ejemplo de los últimos casos de muerte que se están dando a consecuencia de la Violencia de Género. Los autores no se han limitado a matar, han ido más allá. De modo que hubo un primero y se están contabilizando más. ¿Tienen las imágenes que vemos en la pequeña pantalla el efecto dominó? Pensemos bien en ello.

Antes existía un único periódico que se ocupaba de los bajos fondos a los que es capaz de llegar a caer el ser humano: El Caso. Hoy no sólo vemos las imágenes, sino que en ocasiones se nos dan todo tipo de detalles incluso escenificándolas. El morbo nos hace llevar nuestra atención hacia ellas. El morbo vende, pero el morbo también puede llevar a matar.

De cualquier manera, pido desde aquí mucha prudencia a las cadenas españolas de televisión. Son temas muy delicados y con consecuencias muy graves como para frivolizar sobre ellos. Tienen en sus manos la posibilidad de ser formativas y aleccionadoras y no destructivas.

Se trata de un terreno abrupto y peligroso y con la vida no se juega. Si alguien quiere tener libertad (¿?) y el derecho de hacer con su existencia lo que quiera (¿?) es a título individual, pero hay que hacerle notar que si lo hace extensivo al mundo, probablemente, muy probablemente, habrá otros que lo imitarán, porque?qué fácil es destruir una vida, pero qué difícil le puede resultar vivirla al que se encuentra inmerso en un infierno. Ayudemos en la medida de lo posible a decirle que de la depresión o de un mal momento se sale, a pesar de que pensemos en esa situación lo contrario, de la muerte, no.

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