La pasión

No teníamos nada en común. Ni edad, ni procedecencia, ni cultura, ni profesión, ni afinidad, ni siquiera teníamos amigos comunes..... Nada, absolutamente nada que nos uniera. ¿Nada?

Opinión | 07 de junio de 2009
Delach.-

Nuestra idea del amor, de la ternura, de la amistad, del sentido del compañerismo, de la lealtad.....era distinta. También nuestra sensibilidad tanto individual como social careceía de criterios afines. Pero si había algo que nos unía: Una pasión sin límites, que se desbordaba en cualquier lugar y a cualquier hora. LLegamos a vivir supeditándolo todo a ella, estando inmerso, de alguna forma, siempre en sus redes y convirtiéndola en una adicción de la que no te puedes sustraer a pesar de que en los pocos momentos lúcidos pidas al Cielo que termine de una vez. Vivíamos un rabioso presente, sin posible futuro, al que exprimiamos hasta la última gota, dulce o amarga, pero siempre intensamente fuerte.

Quemamos la vida en nuestro fuego inextinguible hasta que...

Bueno eso, hoy, ya carece de importancia.

Delach.-

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