Celos

Ella entró en casa con una gran sonrisa en la cara. Los ojos le brillaban de felicidad.
El la estaba esperando muy enfadado, porque cuando llegó, ella no estaba en casa para salir a recibirlo.

Opinión | 08 de mayo de 2009
Tali

Le cogió el bolso y rebuscó en su interior. En el monedero encontró el ticket de una cafetería que él no conocía.
La golpeó y la acusó. Ella lo negó, pero no la creyó y siguió golpeándola hasta que murió.

La partida de ajedrez había finalizado y los celos habían vuelto a ganar.
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