La desesperación de los parados

La desesperación de los parados

La desesperación nos puede inducir a realizar actos que no son siquiera imaginables. Es lo que le ha debido de ocurrir al conductor de un Suzuki en Holanda, al embestir, saltándose todas las medidas de seguridad, al autobús descubierto que transportaba a los miembros de la familia real en la celebración del ?Día de la reina?.

Opinión | 04 de mayo de 2009
Gloria Mateo

Este hombre, de 38 años, se ha llevado por delante la vida de varias personas y también la suya, además de los numerosos heridos que todavía quedan en los hospitales como consecuencia de su ?locura?. Antes de su fallecimiento confesó que lo hizo de una manera intencionada.

Realmente no sé qué es lo que le habrá pasado por su cabeza para realizar tal acción. Sin embargo, era un PARADO, que se acababa de quedar sin trabajo en una compañía de seguros y que, además, estaba a punto de perder también su vivienda. Según las noticias, no presentaba ningún tipo de trastorno psiquiátrico, tampoco tenía antecedentes policiales. Es decir, aparentemente, era una persona hasta entonces con una vida normalizada que hubiera pasado desapercibida en medio de la multitud. Pero le llegó una situación que no quería y no esperaba y ahí se le derrumbó el mundo. No le importó en absoluto su vida ni la de los demás. Fue, quizá, un ataque de enajenación y de rabia frente a la ostentación del poder que estaba viendo, desde la miseria en la que se había quedado. Desconozco qué recursos tendría para poder seguir viviendo, pero lo que sí entiendo que su vida ya no tenía sentido para él.

El Paro, aunque los que no lo comprenda mucha gente al ver una acción de esas características, sobre todo si se encuentran en estos momentos de plena crisis ?disfrutando? de un puesto de trabajo, mina el sistema emocional de la persona. Es verdad que podemos decir la frase tan manida de que ?En esta vida de todo se sale?, pero también es muy cierto que la desesperación de la pérdida de un trabajo, de no tener un horizonte mínimamente esperanzador en la vida laboral genera demasiados sentimientos negativos. Sobre todo, cuando la situación está ya siendo soportada durante mucho tiempo y sin ninguna solución. La frase de la Biblia de ?Ganarás el pan con el sudor de tu frente?, ya no es la verdad. Hoy el tener un trabajo no es un castigo, sino un premio al que hay que acceder por medio de la compra de no sé qué boleto para no sé qué juego.

Hoy por hoy, en el momento en el que vemos los informativos se nos revuelven las entrañas porque, concretamente en España, tenemos cuatro millones de personas paradas y un millón de familias en las que no entra ningún tipo de ayuda económica. Al que vaya a consolarles alegando que es una crisis mundial, seguramente se lo quedarán mirando diciéndole: ?Sí, pero ¿y yo cómo sigo adelante sin trabajo??.

Los comedores sociales están abrumados del incremento de personas de ésas que hasta estos momentos se han considerado ?normales?. No los que hemos contemplado siempre como mendigos o pordioseros. No. La situación es mucho más grave.

Y esto no está ocurriendo en el llamado ?Tercer mundo?, sino a nuestro alrededor. Tampoco los afectados son necesariamente personas sin ningún tipo de estudio y condición social baja. Claro que, si han tenido la suerte de disfrutar de una mejor posición anteriormente, posiblemente la cuesta no les será tan abrumadora. O sí, depende?Porque no nos olvidemos de que descender desde una situación de bienestar a otra que no han conocido nunca, puede generarles mucha mayor frustración y menor capacidad de aceptación, que si han estado acostumbrados desde siempre a multiplicar los panes y los peces.

Aquí ya hay un ?cocido? compuesto por demasiados ingredientes, aunque aparentemente vayan vestidos y aseados y den colorido al propio tapiz de la vida. Ésa es también otra cuestión: no hay que ser sólo pobre y sin trabajo, sino también parecerlo.

Me consta que alguna institución social se ha presentado en el domicilio de alguna persona que había solicitado ayuda porque no disponía de ningún medio para vivir, salvo su casa de alquiler que, al entrar y verla limpia y todo en relativo orden, se la ha negado. O también el caso, en alguna oficina del Inem a la que se ha ido a solicitar un subsidio, y la propia psicóloga al ver que la señora en cuestión llevaba las uñas pintadas, le ha dicho que no estaría tan carente de recursos. Mal está que hagamos un juicio de valor gratuito, pero que lo haga una profesional de la Psicología tiene no tiene calificativo.

Esto es lo que hay. Es lo que está pasando y escondemos la cabeza debajo de nuestras alas, como los avestruces. ¡Sálvese el que pueda! Porque realmente, creo que las medidas sociales que se están tomando no van a posibilitar el incremento de los puestos de trabajo.

?Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo camino, camino sobre la mar??Sí, pero la mar está demasiado revuelta y se rebela a dejarnos continuar.

No quiero ser catastrofista, pero no veo ninguna luz al fondo que me diga lo contrario.

A veces me pregunto por esos sueldos vitalicios que tienen los que han llegado a ser miembros del Gobierno. ¿No tendrían que comenzar a tomar medidas ellos mismos sobre sus propios beneficios? Quizá nos llegaría más a todos. Sí, ya sé que "Sempre ha habido pobres y ricos" pero nunca más crudamente se cumple lo de "Poderoso caballero es don dinero" para los que no lo tienen.

Fue curioso observar en el caso del suceso de Holanda, cómo los miembros de la realeza se llevaron las manos a la cara asustados, pero siguieron su camino. Sin palabras?ELLOS NO SE QUEDARON NI POR UN MOMENTO PARADOS.

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