Diario de viajes

Yo es que esa atracción por Dubai no la entiendo muy bien. Supongo que dinero llama a dinero, claro, porque excepto para hacer negocios no le veo el que al lugar. Estuve hará tres años y además de pasar un calor horrible ?no se baja de los 40 grados- me aburrí como una ostra. No hay museos, ni monumentos, ni nada parecido, puesto que no tiene historia.

Opinión | 03 de mayo de 2009
Cordelia Colby

Todo son centros comerciales, restaurantes y tiendas. Alunice muchisimo mirando a las mujeres con el burka negro, tapadas de arriba a abajo, pero eligiendo la ropa interior mas provocativa que nadie pueda imaginar. Eso si, llevaban anillos de diamantes, bolsos y sandalias de marca, además de teléfonos móviles ultimo modelo. En resumen, lo poco que se les puede ver, vale un pastonazo. En el aeropuerto, un jeque llevaba ?no exagero- mas de veinte pasaportes en la mano. Mire hacia atrás y allí estaban sus cuatro mujeres con todos sus hijos : En total, 21 personas, entre mujeres y niños. Una azafata me aconsejo visitar los centros de belleza e insistió en que probara la depilación árabe : en cuestión de minutos y con un hilo de coser, te quitan pelo a pelo todo lo que sobra. Además, no tienes revistas del corazón ni conversaciones estúpidas mientras te lavan la cabeza. Una azafata italiana me dijo que no aguantaba mas allí, que se aburría muchisimo y que no sabia como matar el tiempo porque si te fumas un porro acabas presa. Tampoco están permitidas las pastillas para dormir, ni para tranquilizarte ni para excitarte: No pastis. Se puede fumar una pipa de agua espantosa con tabaco de sabor a frutas, un horror, pero encima resulta que las mujeres tampoco pueden, seas o no lugareña. Total, me decidí a visitar un parque acuático a razón de cincuenta euros la entrada donde hacia el mismo calor que en la calle solo que con mas agua. Después de eso, entre en un centro un tanto extraño donde una pista helada te permitia esquiar, y allí se me fue mucho la olla, porque ya no sabia donde estaba, había reventado la visa y como no se ve un solo pobre porque todo dios ?perdón- es rico, a ver donde iba yo con mi miseria turístico con forma de pocahontas. Peor todavía. Como no hablo ingles, solo podía dirigirme a otro turista, y al fin encontré a un francés que muy amablemente me acompaño al aeropuerto. Nunca mas volveré.

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