En un conjuro

 Te abrí mi puerta en el atardecer,cuando, pegada a ti, besaste mis cabellos.Y quedaron de sobra las palabras,se contuvo mi aliento.

Opinión | 26 de abril de 2009
Gloria Mateo

Cerré mis ojos y tu respiración

ronroneó mi cuerpo.

Tus dedos provocaron a los míos.

Dos manos en su encuentro.

Ahí comenzó el momento, en un conjuro.

De seda fue la noche.

No hizo frío.

 

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