La reina de las abejas

Hace tiempo que vengo pensando en contaros algún cuento de ésos que hemos escuchado de niños, pero con las connotaciones psicológicas que desprenden. Están vistos desde el Psicoanálisis y, a pesar de que no es mi orientación, comparto la mayor parte de las interpretaciones que éste les da. Aunque parezca mentira, lo que leemos en la infancia, luego nos puede orientar en la vida.
Voy a comenzar por un cuento de los Hermanos Grimm.

Opinión | 30 de marzo de 2009
Gloria Mateo

En este caso, una abeja representa los dos aspectos más opuestos de nuestra naturaleza: la integración de nuestra personalidad y el caos. Por un lado, los niños saben que la abeja produce rica miel, pero que también puede hacer daño si nos pica. Del mismo modo, conocen cómo la abeja trabaja con mucho esfuerzo para conseguir el polen con el que producirá luego la miel. Todo esto sirve de enseñanza al niño.

La reina de las abejas


Cuenta la historia de los dos hijos mayores de un rey que un día se marcharon de casa a la búsqueda de aventuras. Eran tan interesantes las vivencias que tenían, que sólo se preocupaban de satisfacer sus instintos, es decir, les dominaba el Ello, a pesar de las reprimendas que les echaba el Super-Yo (llamémosle su conciencia). Por este motivo, no querían volver a casa.
Así que una mañana, un tercer hijo que se llamaba Bobo, ante la tardanza de sus hermanos, decide ir a buscarlos. Al final, casi exhausto los encuentra. Al observar cómo viven, les dice que él, a pesar de su nombre, puede llevar una vida mucho mejor que la de ellos a los que todos les han considerado muy inteligentes.
Comienzan pues un recorrido por todo el mundo los tres juntos. En ese caminar, se encuentran con un hormiguero. Los hermanos mayores, sólo por diversión y ver el terror de las hormigas, comienzan a destruirlo. Pero Bobo les dice que las dejen en paz. Un poco más tarde, llegan a un lago en el que disfrutan nadando unos patos. De la misma manera que anteriormente, los hermanos mayores quieren matarlos y asarlos, porque tienen hambre. El hermano pequeño vuelve a evitarlo. Siguen caminando y esta vez se encuentran con una colmena situada en un árbol. Los mayores lo quieren quemar para poder comerse la miel. De nuevo, Bobo les dice que no se tiene que molestar a los animales.
Por fin, los tres hermanos llegan a un castillo que parece encantado, convertido en piedra, sumido en un profundo sueño y paralizado. Sólo hay un hombre pequeño que les permite pasar la noche allí. Al día siguiente, el hombrecillo les propone realizar unas tareas para quitar el hechizo del castillo y de sus moradores. Al hermano mayor le encarga buscar, en un solo día, unas perlas que están escondidas en lo más profundo del bosque. Pero le dice que si no lo consigue en ese plazo, se convertirá en una estatua de piedra. Por supuesto, no lo hace y lo mismo ocurre con el segundo hermano. Cuando le toca el turno a Bobo, se da cuenta de que es una tarea imposible, así que casi derrotado se sienta a llorar apesadumbrado. Pero, de repente, las hormigas a las que había salvado anteriormente se le acercan y, juntas en ejército, le encuentran las perlas entre la espesura de la vegetación. La segunda tarea consiste en hallar en el fondo de un lago la llave del aposento de la hija del rey. Y he aquí que acuden los patos a los que había ayudado y sumergiéndose, la consiguen. Por fin, la tercera tarea consiste en elegir entre tres bellas princesas de parecido exacto que están dormidas, a la más joven y guapa. Esta vez, también como por encanto, llega la reina de las abejas y suavemente se posa sobre los labios de la princesa indicada.
Cuando ya ha realizado las tres tareas encomendadas, todo el castillo vuelve a la vida, incluidos los hermanos y Bobo se casa con la princesa convirtiéndose en rey.

Si nos damos cuenta, este cuento nos viene a decir lo siguiente: Los dos hermanos mayores, por hacer caso sólo a las demandas de satisfacción sus deseos, se convirtieron en estatuas de piedra. Esta conversión, de ninguna manera significa la muerte, sino simplemente que no hicieron caso de otras peticiones que la vida les hacía.
Bobo, que representa el Yo, y obedece los mandatos del Super-yo que le dice que no está bien el molestar y matar, tampoco está respondiendo a lo que le demanda la realidad (en este caso simbolizada en las tres tareas que tiene que llevar a cabo) Así pues, el hecho de haber ayudado a los animales por considerarlos importantes e integrado el Yo y el Super-Yo, le proporciona el conseguir una personalidad compensada. Si él no hubiera tenido bondad (Super-Yo) y no hubiera ayudado a los animales (representaciones del Ello), éstos nunca hubieran acudido en su ayuda. Sólo consiguiendo una integridad completa de su personalidad, expresada simbólicamente por las tres tareas, se pudo convertir en dueño de su destino. En este caso las hormigas simbolizan la tierra , los patos el agua y las abejas el aire. Los tres elementos de la vida.
En definitiva: tiene que haber un equilibrio en nuestro interior para conseguir una personalidad sólida y poder alcanzar objetivos (en el cuento el protagonista llega a rey).
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