La gota que agota

No entiendo nada. Permitidme que todavía siga en el parvulario de muchas cosas. Tenía esperanza. A pesar de todo, la tenía. No quería perderla. No podía. Necesitaba soñar porque si no iba a sucumbir como ya lo han hecho otros. Y lo hice rebuscando esas gotas tempranas de esperanza que me daba la confianza puesta en el resto de los seres humanos.

Opinión | 29 de marzo de 2009
Gloria Mateo


Ha pasado el tiempo. Y duele la vida. Yo sigo levantándome para ver amanecer y no dejar pasar ni un solo instante sin meter algo positivo en la mochila. Pero observo que eso de ?Los lunes al sol? no es verdad. Muchos días hay tanto nubarrón que no deja pasar ni un rayo cálido. Afuera se siente demasiado frío.

Leo que Enric Durán, no sé si llevado por la energía y el coraje que da la juventud o con la ilusión de poder cambiar aspectos negros, muy negros, del ruedo de la vida, pero con la valentía de un ?David? que sólo lleva un pequeño tirachinas, ha dado un paso al frente para salir a la busca de ese ?Goliat? potente, lleno inteligencia bruta y de riqueza. El nuevo gigante, muy moderno porque lleva trajes de marca y va impecablemente glamuroso, que a cada paso que da, hace temblar la salud física y mental de los que no tienen ni siquiera una teja donde guardar, si lo tienen, el poco dinero y se lo confían.

Enric Durán portaba un tirachinas y una estrategia pensada inteligentemente para darle al gigante de su propia medicina. Y sí, acertó en uno de sus puntos débiles. Pero tiene demasiada fortaleza. Tanta como la savia que mueve el ansia del mundo: el dinero.

Se tomó pues, Enric, un tiempo muerto. No se marchó derrotado. Su intención era dejar en evidencia la vulnerabilidad de la que alardean los fuertes.

Ahora ha vuelto a decir: ?yo he sido?. Simplemente lo hice con un tirachinas.

Su nobleza ha tenido el premio del ingreso en prisión. Se ha jugado la libertad. Lo más preciado que tiene una persona. Es muy probable, lo sé, que al entrar, los demás reclusos le hayan llamado iluso, porque en la cárcel se suele admirar a los grandes estafadores, a ésos que cuando salgan, tendrán el dinero a buen recaudo y lo disfrutarán. Los admiran por aquello de que ?Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija?. Pero se engañan.

Demasiado paro, demasiado dinero en compartimentos estancos generando riqueza siempre para los mismos: los privilegiados. Mucha gente en el paro, sin ni siquiera percibir una subvención y a la que le cobran un interés elevado si paga (los que pueden hacerlo y no han tenido que ?regalarles? el piso del que no pueden hacerse cargo), un recibo con más de 6 días de demora. Parados que, en ocasiones, algunos privilegiados les dicen no trabajan porque no les da la gana. ¡Qué fácil es vivir desde el burladero!

Malviviendo, mal-muriendo. Así andamos. Es muy probable que se llenen las cárceles de gente que robe alimentos de primera necesidad y cuyo importe sobrepase los 400 euros. Y las calles? Las calles están cogidas en la nocturnidad por ejércitos de personas que rebuscan en la basura para aprovechar los alimentos que otros desprecian. Y seguiría diciendo?

Tendría que haber muchos ?David? para hacer frente a tanto ?Goliat? de ambición desmedida hacia el dinero y el poder. Entiendo que una persona se hace empresario para ganar, no para perder. Sería absurdo pensar en lo contrario. Pero tendría que invertir en generar más puestos de trabajo. Así habría un poco más de equilibrio en las redes sociales y no se abrirían agujeros que mande a la más resistente a la basura.

Conviene que lo que ha hecho Enric Durán movilice conciencias y valores. Que todos aunemos fuerzas. No basta el bla, bla, bla, ni la Filosofía barata. De lo contrario, siempre seguirá el dinero en el poder y habrá miserables. Ya lo sé?no me lo digáis: Si lo hacemos así estaremos tras una utopía. Pero algunas se cumplen.

Estamos a punto de llevarnos a los labios, la gota que agota nuestras esperanzas. Y esto?esto no sé a dónde nos puede llevar.


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