Nadiuska y la protección de sus datos

Nadiuska y la protección de sus datos

La reina del destape dicen que ya no recuerda. Su último papel fue en la serie "Tristeza de amor".

Opinión | 14 de octubre de 2020
Consuelo G. del Cid Guerra

Tras cientos de películas y una fama más que considerable, acabó durmiendo en la calle hasta que la recogieron los servicios sociales para tutelarla y ser ingresada en el psiquiátrico de Ciempozuelos, donde reside como enferma crónica.

Tiempo atrás, dicen haberla visto en misa acompañada por personal hospitalario. 

Su discurso recurrente último siempre fue el mismo, que la habían hundido, que existió un complot real contra su persona hasta ser socialmente eliminada. Nadiuska llegó a unos egregios brazos tras Sandra Mozarowsky. No lo dicen solo las malas lenguas, sino aquellos que investigan y escriben con infinito rigor. Se sabe.

Roswicha Bertasha Smid Honzcar es su verdadero nombre. Tiene ya setenta años. Aterrizó en Barcelona en 1971, donde trabajaba como modelo hasta que en menos de un año empezó su larga e intensa carrera cinematográfica. Su declive empezó a finales de los noventa. Diagnosticada como esquizofrénica delirante paranoide (a saber), lo que antes se ocultaba, ahora se afirma sin miedo, y la televisión difunde una serie de asuntos palaciegos antes completamente intocables. Nadiuska no tiene visitas, no se las permiten. Carece de familia y el hospital se ampara en la protección de datos así como de su persona.

Sale a la calle y se la ha visto pasear por los alrededores del psiquiátrico. Todo lo que tenía que contar en su momento ya lo hizo, y nadie la creyó. Qué fácil es colocar cualquier historia camino de la locura oficializada. En ocasiones ni siquiera es necesario tirar del hilo, porque aparece sin más. 

"Ahora va a salir, y llevará corbata roja, es una señal, me está mandando un mensaje". Agotaba sus últimos días en un hostal del que la iban a echar, miraba la televisión: y sí, el Rey llevaba una corbata roja. Querían que se callara, hasta que ya no importó lo que pudiera contar. ¿Algo de verdad?. No. Simplemente, es verdad.

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