Nuevo volantazo del TS. Ahora resulta que sí inhabilita a Torra

Nuevo volantazo del TS. Ahora resulta que sí inhabilita a Torra

Ni medidas cautelarísimas, ni prudencia, ni nada medianamente normal en el caso Torra. El Supremo mantiene su inhabilitación.

Opinión | 23 de enero de 2020
Pere Borràs

Si bien ayer todo apuntaba a que hoy el Tribunal Supremo suspendería la inhabilitación del President de la Generalitat de Catalunya, Quim Torra, hoy anuncian que la mantienen, desoyendo el criterio de fiscalía, la reafirmación del Parlament, el sentido común y cualquier atisbo de cordura.

Escribía ayer que a la justicia española le gusta cambiar de criterio, siquiera ponerse de acuerdo, por eso de que hoy iban a anunciar que suspenderían la inhabilitación de Torra, y terminaba preguntándome “a ver cómo se despiertan pasado mañana” (por mañana). Pues ni eso. Hoy mismo dicen Diego.

Lo que debería parecer sorprendente, sin embargo, no lo es en absoluto. Lo sorprendente, visto a lo que nos tienen acostumbrados, sería cualquier muestra de coherencia.

Esta mañana el Tribunal Supremo vuelve a dar la nota rechazando tomar cualquier medida cautelarísima que pudiera amortiguar el desastre que implicará una resolución absolutoria del Molt Honorable President. Porque a los magistrados del Supremo eso de esperar a la sentencia de otro parece que no va con ellos. Lo vimos con el juicio a Junqueras y ahora lo vemos con Torra. Todo lo que sea un disparate, tira "p'alante". Y debe molarles a todos, puesto que la decisión ha sido unánime. Si bien ayer parecía que la cordura se abría paso en la institución, hoy vemos que se trataba de una falsa alarma. El Supremo no decepciona.

Imaginemos qué puede pasar a partir de ahora. Déjenme especular.

En estas circunstancias, estamos punto de presenciar un choque de trenes que nos va a tener entretenidos una buena temporada, puesto que como al Parlament le dé por no acatar la medida y Torra se mantenga en su escaño, a ver cómo se dirime este callejón sin salida.

El Supremo, huelga decirlo, se dará la razón a sí mismo y el Parlament hará lo propio. Torra irá al currele como quien oye llover y no se moja, los jueces mandarán a los muchachos a detenerlo y ahí se liará gorda, porque Torra se negará a abandonar su escaño y al Estado no le quedará otra que poner sobre la mesa un 155 como un roscón de reyes para familia numerosa e invitados que hará saltar por los aires cualquier mesa de negociación que pudiera dar salida, o un respiro cuanto menos, a esta escalada de locuras a la que llevamos ya unos cuantos años asistiendo.

Siendo “cautelarísimo” aquello que es muy cauto, negarse a ello es, por definición, muy poco cauto. Y viendo lo que puede llegar a pasar con este espectáculo que tanta vidilla nos está dando, salta a la vista que a las medidas cautelarísimas no las han bautizado de tal guisa porque sí. Que al Supremo le sude la pirulina que todo salte por los aires podrá indignar a propios y extraños, pero hay que admitir que, al menos, no hay que pagar entrada para presenciar este espectáculo que ya hubiera querido Berlanga para sus guiones.

Yo creo que esta gente le tiene manía a los del Polònia, porque mira que les gusta lanzar bombas los jueves.

 

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