Pere Villavecchia

Pere Villavecchia

En el último y único atardecer del 23 de Marzo de 2009, bordeando ya la noche, casi sin darme cuenta hasta el último momento, resulta que hoy, justamente hoy, hace un mes que lanzamos nosquedalapalabra.

Opinión | 23 de marzo de 2009
Consuelo G. del Cid Guerra


La idea fue mía, por pura necesidad vital .Necesidad de expresión, de colaboración y de unión rápida y-o lenta , tanto de ideas como de personas. Todos escribimos. Ese no era el problema. Un periódico digital no se hace en cuatro días, no. Nosotros lo hicimos en una semana, y al séptimo, no descansamos. Todo el mérito es de Pere Villavecchia, el maestro informático. Todo. Sin él, esto nunca habría visto la luz. Jamás.

Cosas como ésta, sólo las hace un amigo. Le he pedido permiso para escribir sobre él, y he prometido no revelar asuntos inconfesables, puesto que nuestras aventuras dan para varias novelas.

Le conocí en el despacho de un cliente. Gran tipo. Un empresario millonario vasco afincado en Barcelona. Pere era su informático. Me miró. Le miré. Nos fuímos a tomar un café, y nunca más volvió a la empresa. De eso hace muchos años. A los pocos días, el empresario me llamó :

-Oye, me parece que te has llevado al informático.

-Pues va a ser que sí

-Coño, pero si es que ni se ha despedido?

-Coño, qué puedo decirte yo?

Este empresario, cuyo nombre no revelaré por respeto, es un hombre como pocos. Tuvo un cáncer de tráquea y fumaba por el agujero de la traqueotomía. Se escapaba del hospital y me lo encontraba en el banco con un pizarrín. Como no podía hablar, le escribía al director:

-?Dame el crédito, cacho cabrón, que todavía no estoy muerto?.

Yo era por entonces la presidenta de los planes de pensiones de aquel banco. Años después se arruinó con un asunto inmobiliario. Y días después de conocernos Pere y yo, estábamos siguiendo en coche a un estafador para conseguir las pruebas necesarias que demostraran la estafa.

Hemos trabajado juntos, hemos bailado juntos, hemos dormido juntos, hemos llorado juntos y hemos ganado y perdido juntos. Pere, eres de traca. Se te va tanto la olla que el tiempo ha terminado dándote la razón. Juntos hemos pasado a la acción tras muchas batallas. Todas son irrepetibles, tanto las buenas como las malas. También nos hemos peleado en ocasiones, cómo no. Con esto, y digo muy poco, sólo quiero darte las gracias, porque nosquedalapalabra es obra tuya. Gracias, loco. Gracias.

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