Chicho Gordillo: A mi manera
Opinión - 27 de octubre de 2019
Escrito por Consuelo G. del Cid Guerra
 

"Es que yo esto no lo he hecho nunca", me dijo.

"Chicho - respondí. Esto solo se hace una vez, son tus memorias, tu vida".

 

Y ahora me aferro a ese libro como eterno recordatorio de tantas y tantas horas de conversación. A Chicho Gordillo todo el mundo lo quería, porque nació para ser querido. Artista, caballero, todo un señor, en idénticas proporciones.

"-¿Te acuerdas de Chicho Gordillo?...

-No –respondí con cierta sequedad.

-Es un artista que ...

-No puedo recordarle porque nunca le olvidé. Se recuerda lo que de una forma u otra acabamos olvidando, y Chicho Gordillo no es fácil de olvidar, ni siquiera de obviar. Claro que sé quién es, cualquier español de mi edad lo sabe. Un showman como pocos, muy señor, serio,el mejor imitador de Sinatra.

-Estuvo hace poco en Madrid y piensa en su biografía...

-¿ Eso va por mí ?

-Pues sí, había pensado en tí precisamente. Le he dado tus datos a su mujer, Rosa de Alba. Ella contactará contigo.

No pregunté mucho más. Anduve largo rato por la calle Alcalá, apurando mis últimas horas en Madrid. Atardecía lentamente y en aquellos momentos no tenía otro nombre en la memoria que el de Chicho Gordillo. Extraños en la noche, repetía, como si la canción fuera suya, y en realidad, ya pasado casi un año, tengo la sensación de que lo es, de que le pertenece por completo. Pensaba en los cómicos, los humoristas, los imitadores, los ventrílocuos, los showman, el mundo del espectáculo...intenté memorizar los nombres de algunos a los que había visto actuar en directo, todos tan sumamente distintos, mientras palpaba mi billete de avión en el interior del bolso. Aquella misma noche, de vuelta a casa, mantuve la primera conversación con Rosa de Alba a través de Skype. La voz serena de una mujer serena, educadísima, y más tarde la de Chicho. Por tanto, la única verdaderamente extraña en la noche, al principio era yo". ( Detrás del telón, Éride Ediciones). Y esta noche me siento más extraña que nunca.

"....Cada uno lo hace a su manera, supongo.

-Exactamente. My way...:

“Y ahora, el final está aquí,
Y entonces enfrento el telón final.
Mi amigo, lo diré sin rodeos,
Hablaré de mi caso, del cual estoy seguro.
He vivido una vida plena,
Viajé por todos y cada uno de los caminos.
Y más, mucho más que esto,
Lo hice a mi manera.

Arrepentimientos, he tenido unos pocos
Pero igualmente, muy pocos como para mencionarlos.
Hice lo que debía hacer
Y lo hice sin excepciones.
Planée cada programa de acción,
Cada paso cuidadoso a lo largo del camino.
Y más, mucho más que esto,
Lo hice a mi manera.

Sí, hubo oportunidades,
Estoy seguro que lo sabían,
Cuando mordí
Más de lo que podía masticar.
Pero al final,
Cuando hubo duda,
Me lo tragué todo y luego lo dije sin miedo.
Lo enfrenté todo y estuve orgulloso,
Y lo hice a mi manera.

He amado, he reído y llorado.
Tuve malas experiencias, me tocó perder.
Y ahora, que las lágrimas ceden,
Encuentro tan divertido
Pensar que hice todo eso.


Y permítanme decir, sin timidez,

"Oh, no, oh, no, a mí no, yo sí lo hice a mi manera".

Pues qué es un hombre, ¿qué es lo que ha conseguido?
Si no es a sí mismo, entonces no tiene nada.
Decir las cosas que realmente siente
Y no las palabras de alguien que se arrodilla.
Mi historia muestra que asumí los golpes
Y lo hice a mi manera”.

Se hace el silencio. Chicho no articula una sola palabra. Cada estrofa, mal traducida, parece que le define, que habla de él. Y lo sabe, pero calla. Acude Rosa en su auxilio, como su sombra.

-Está un poco tocado. Dice que se le remueven los conchos. Es una expresión que significa –más o menos- que esto le llega al alma.

-¿La canción?

-El libro, en general. Todo lo que ha ido sucediendo durante estos meses.

-Me habéis entregado vuestras vidas. Es imposible no estar tocado.

-¿ Y siempre es así?

-No.

-Entonces... ¿qué ha pasado?

-Que sois un lujo. Los dos. Y que nadie me podrá quitar esto. No he mantenido la acostumbrada distancia prudencial entre biografiado y biógrafa. No he podido.

-¿Por qué?

-Porque sois dos bellísimas personas. Y no quiero decir con esto que otros no lo sean. Digamos que uno elige a los amigos, y nunca se sabe por dónde aparecen.

-Me va a resultar muy difícil no hablar contigo todos los días. Estamos terminando, ya lo sé, y por un lado siento muchísima pena. Releo cada capítulo, se me saltan las lágrimas, cómo has tratado los episodios, hay mucha ternura...". (Detrás del telón, Éride ediciones).

Me llegaste al alma, Chicho. Tú y Rosa. Los dos. Gracias, maestro. Nos vemos en otra dimensión. Eras para quererte, y te voy a querer siempre.

Tu biógrafa.