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Opinión - 12 de octubre de 2019
Escrito por Consuelo G. del Cid Guerra
 

Viernes noche. No falla: salta un caso todas las semanas. Las activistas se alertan vía mensaje: "Pon tele5, ahora". Servicios Sociales separando hijos de madres.

 

 

 

Anoche, una chica que pasó por un centro de menores y quedó embarazada a los 16. El sistema se luce, y la protección del menor brilla por su ausencia.

Nos lo están mostrando como si fuera algo normal, y no lo es. Me pregunto si la dirección del programa se pregunta qué pasa, por qué... parece ser que no. Mientras tanto, las redes sociales arden al tiempo de la emisión. En el mismo saco todo, dentro de cualquier drama familiar que concluye con un abrazo cuando la puerta mecánica del plató se abre. Y después... ¿qué?

"Me robaron mi bebé con 16 años". "Llegaron los servicios sociales y se lo llevaron a las dos horas de nacer". La audiencia ignorante (inmensa mayoría), piensa que "por algo será". No. Estamos ante la extensión de los niños robados del franquismo. Se legalizó. Está en manos de una legión de personas que han aprobado una oposición. Retiran hijos con informes falsos y manipulados, que nos duele la boca de decirlo y los dedos de teclear lo mismo, una y otra vez. Ante semejante exposición masiva, parece que todo entra dentro de una lógica inexistente. No pasa nada. Y cuantos más casos afloren, peor nos lo van a poner. Normal. Normal. Normal. No, no lo es.

Hasta el próximo viernes, que aparecerá uno más.

Mientras tanto, seguimos intentando contactar con el programa, por si alguno nos escucha algún día, antes de que sea demasiado tarde. Las cifras de retirada de tutela aumentan con los días. Niños en familias de acogida, que también aparecen dando las gracias, al mismo tiempo que la madre biológica arrepentida de no se sabe qué, tras ser destrozada por el sistema. Basta. Hay que tomar cartas en el asunto cuanto antes.