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Borrell miente, sabiendo que miente
Opinión - 23 de enero de 2019
Escrito por Pere Borràs
 

"Hackear los cerebros humanos hoy es algo tecnológicamente mucho más posible que ayer", dijo la sartén al cazo.

 

Ha dicho Borrell que las imágenes que se difundieron de la violencia policial en Catalunya el 1 de octubre de 2017 son fakes; que se corresponden a "actuaciones que se habían desarrollado en el Chile de Pinochet".

¿Es concebible que todo un ministro de exteriores pretenda que olvidemos que en la época de la dictadura de Pinochet NO HABÍA BENDITOS MÓVILES CON CÁMARA? (por no hablar de que en las dictaduras chilenas no tienen por costumbre gritar en catalán).

Pues se ve que sí.

Tras lo cual, pues solo queda la comparación.

Y efectivamente, Sr. ministro, esas imágenes que NO SON de la dictadura de Pinochet y SÍ MUESTRAN la violencia policial ejercida por los cuerpos de la policía nacional y la guardia civil el 1 de Octubre de 2017 en Catalunya, efectivamente, recuerdan fácilmente la dictadura militar de ese señor que usted dice.

Por el otro lado, parece olvidar que hoy en día YA SÍ se graba prácticamente todo. Hasta los escupitajos en el congreso de los diputados, oiga. Pero, necesariamente, solo cuando se dan, Sr. ministro. Por muy histriónica que fuera su representación apuntando con el dedo a un diputado, si se ha grabado su salida (y no hay ni rastro de saliva por lado alguno), Sr. ministro, no hay escupitajo. No lo hay. Y sin escupitajo, como usted dice, no se puede hacer una "anatomía del escupitajo".

Dijo también que ese fatídico día que no olvidaremos en la vida no hubo mil heridos porque solo se ingresaron 2 personas. Eso a mí me suena pues como decir que no tuvieron vacaciones 30 millones de almas españolas este verano porque solo se pusieron morenas 3 millones. Así pues, despreciando las cifras oficiales ofrecidas por los equipos médicos, que los hay tanto indepes como no, olvida este hombre (o pretende que olvidemos) que puedes ir con la mano rota a urgencias (que para mí, eh, para mí, que puedo estar equivocado, eso es estar herido) y que te den el alta sin necesidad de ingreso hospitalario.

Resulta evidente que al ministro de exteriores del reino de España la verdad le importa nada o menos. Y es entonces cuando llega el triple salto mortal con pirueta en la 4ª dimensión, porque el Sr. Borrell dice estar, intenten no reír, preocupado por la manipulación y las mentiras.

Borrell es un cínico. Un cínico embustero. Un botifler cainita sin más moral que la que conviene a su carrera política. Y por eso y mil cosas más parecidas, ante la imposibilidad de desterrar a personas tan tóxicas y peligrosas en aras de la unidad del moribundo reino de España, muchos ciudadanos afectados por este sindiós prefieren, y es comprensible, desmarcarse de semejante estado e ir por su cuenta, preferiblemente, en forma de república.