Escritores y pensión de jubilación

Escritores y pensión de jubilación

No se trata de contar penas, sino realidades. Algo con lo que ya se vive desde hace mucho, muchísimo tiempo, y hemos normalizado como si no quedara otra. Eso de "así es la vida" o "qué le vamos a hacer", enmarcando lo que hay. Escribir. Escribir. Escribir.
 

Opinión | 23 de enero de 2016
Consuelo G. del Cid Guerra

 
Se hace por necesidad, porque lo pide el cuerpo, la mente y tu corazón. Escribes porque te nace, y es una droga dura. No puedes dejar e hacerlo. No te sabes de otra forma ni te reconoces fuera de las palabras. Contar historias, crear personajes, inventar lo que se te antoja hasta conseguir ese ritmo, el nexo, su nudo, el desenlace. Sabes que nunca podrás vivir de ello. Que deberás compaginar con otros trabajos alimenticios tu verdadera pasión, siempre presente, por encima de todo. Que el factor suerte no te acompañará en exceso, y que será una lucha permanente, sin cuartel. Peligrará tu techo, cuestionarán el hecho, te dirán que lo olvides, que lo dejes. Y cuanto mayor te hagas, más aprieta el deseo de no hacer otra cosa. Cuando sabes que no te queda mucho, que ya cumpliste en años el trabajo debido que procura un mal pasar, la pequeña garantía de una pensión : Esa, la que te tocan ahora, si pretendes cobrar los derechos de autor. Se los quedará hacienda. No verás un céntimo. Porque resulta que estar jubilado y cobrar los derechos son cosas incompatibles. ¿ Alguien podría imaginar un mundo sin libros?...¿ Alguien se habrá preguntado -alguna vez- cómo se sobrevive escribiendo?...no hace mucho me decía un gran amigo poeta: Hay que acostumbrarse a esta intemperie. Nosotros elegimos este tipo de vida.

O la vida nos eligió para escribir. Para aprender eternamente, para seguir y seguir, sin cuestionarnos más que esa pasión irrefrenable por la literatura.

Los escritores cobramos un diez por ciento sobre libro vendido, cantidad que se hace efectiva un año después de la publicación. Los derechos de autor que ahora se niegan a los jubilados, como si fuera un lujo, algo de más que se nos resta por ley. Los premios literarios, en su mayoría, están concedidos de antemano por intereses propios o ajenos. Para saber lo que se ha vendido, se hace un acto de fe. Para defender el plagio puedes pasar el resto de tus días litigando. Y mientras tanto, siempre, continuamos escribiendo nuestras propias obras e -incluso algunos- las de otros. Ese alto secreto a voces que alguien llamó "negro", escritores fantasma, escritor en la sombra. Con todo -y que nadie se extrañe- la desfachatez con que te piden una y otra vez trabajar gratis. Escritores, pintores, escultores, fotógrafos, actores...trabajar gratis es algo tan frecuente, que cuando cobras algo hasta te sientes culpable. Es hora de acabar con este mambo. Por la dignidad del oficio, por nuestras necesidades elementales y por el derecho a subsistir. España no respeta la cultura. No la quiere, y por esa regla de tres se pretende eliminar la filosofía como asignatura ; para que no se piense. Los escritores que cobran pensión de jubilación no podrán cobrar sus derechos de autor. Muchos piensan que una huelga general de escritores no tendría sentido, y yo creo que sí. Días sin periódicos, sin libros...sin palabra escrita. En Hollywood tuvo lugar una larga huelga de guionistas que duró cien días. En España, será necesario que más de cien escritores jubilados dejen de cobrar sus derechos para tomar cartas en el asunto. Algunos ya han dicho que dejarán de escribir. Otros, al pie del cañón, continuarán creando. Yo recuerdo con cierta nostalgia la escena final de una gran película:

La Colmena: Y estos, quiénes son ? -Dos maricones y uno que escribe.

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