Multi Nivel

No hay contrato de trabajo, tampoco sueldo fijo ni seguridad social. El asunto consiste en "vender" a pura comisión, aunque muy dura.

Opinión | 09 de agosto de 2015
Consuelo G. del Cid Guerra

En lo primero que convierten al incauto, es en comprador. Pagará por un producto que jamás se cuestionó usar, y menos necesitar. Y lo compra tras asistir a una reunión triunfalista enmarcada en el salón de un hotel. La marca es lo de menos, puesto que prometen más. El oro, el moro, la gloria e incluso a la mujer de su vida o el hombre que nunca encontró. Dónde estaba? Ahí metid@, vendiendo, como él. Con o sin éxito, la suerte derrochada no llamará a su puerta. Muy al contrario, será el nuevo "asesor-colaborador-empresario" quien se dedicará, en adelante, a molestar hasta la saciedad a los amigos, circundantes, conocidos, vecinos y demás. Cualquiera que se le acerque será objeto de charla harto agotadora, víctima por demás, consumidor, comprador, personaje cuya vida tiene poco sentido. Dirán que tienes talento, que puedes ser un gran líder, que te van a "formar" debida-Mente mientras compras por la cara un pack de sabe quién qué. Productos de limpieza, fórmulas mágicas para adelgazar, joyas, telefonía, cosmética... y ya puestos, se repetirán frases entrecomilladas de Coelho, Benedetti o cualquier filósofo americano otrora desconocido que parece imprimir carácter sobre un rostro harto cansado de llamar y llamar puertas con un currículum bajo el brazo que ni siquiera será contemplado por nadie de ese mambo. Porque vale cualquiera. Según avanza la crisis, las empresas "compra que yo te vendo para vender luego tú", sin una base mínima.Mente sólida para el trabajador, crecen como la espuma, afectan muy seria-Mente la salud emocional, el bolsillo y las relaciones sociales mientras se cae en la red. Atrapados por tanto y con tan poco, ser mileurista supone un tramo más hacia el firmamento, la cúspide de un reino que pertenece a su mundo, allí donde Egipto levantó sus pirámides. Pero insisten en llamar de otra manera a los quehaceres, a las reuniones, viajes y cosas del propio bolsillo. La paja del ojo ajeno. Las arcas de un Midas alto que desciende a su potencia mínima para hacerte el favor de dirigir su palabra hacia tus ojos... Oh sacrosanto gurú recién licenciado en las artes del snob, piel noble, coche deportivo y restaurante caro donde era él -antes- camarero, feliz, sin más pretensiones que llegar a final de mes.

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