¿Quién es Antonio de la Española?
Opinión - 07 de julio de 2015
Escrito por Consuelo G. del Cid Guerra
 

A estas alturas -de todos los partidos- una ya no espera grandes sorpresas excepto aquellas tan inevitables como inasequibles.

La pluma, lo que se entiende por pluma literaria, de la buena, auténtica, pasada de mil vueltas sobre un cerebro cuyo privilegio es evidente, no abunda. Aquí escribe el más pintado y se autodenomina escritor cualquier advenedizo, hecho inconsútil que recoge los fardos de tanto burro snob, famos@s de medio pelo, consagrad@s, calvatruenos y demás turba al respecto. Por ello, descubrir como si de un nuevo continente se tratara, el contenido ya casi diario de Antonio de la Española, personaje del que no sé nada, encuentro menos y me obliga a leer más, es un regalo del cielo. Su mente es un privilegio al que no puedo poner cara, ni siquiera intuir. Antonio de la Española nació hace muy poco en prnoticias.com, como quien no quiere la cosa. Ignoro si sale de un profundo coma, de sí mismo, la cárcel o el paraíso. Le imagino bebiendo absenta, esa gran diosa del cielo líquido, simplemente porque yo misma me excedí más de diez veces en el emblemático Marsella de Barcelona, donde la servían a escondidas. Antonio está escondido, también, en las palabras. Mágicas, entendidas, rotundas y definitivas. Ya no es que le siga, es que le persigo. Sus perlas son gloriosas, descaradas y mordaces. Les dejo aquí la última:

OPINIÓN De vacaciones, vándalos y sucias

Mientras reconsidero muy seria.Mente la posibilidad de presentarme cualquier día, en su casa, si es que consigo dar con ella, puesto que me temo e intuyo que es un hombre de domicilio fino, aunque no fijo. A fuer de no haber ido jamás de cabeza por un culo y sí de culo por una cabeza, en tal laberinto ando sorteando palabras y alguna que otra señal que me conduzca hacia esta pluma egregia que -estoy segura- no acaba de nacer, sólo de ser publicada. Daré con él, que nadie lo dude, como conseguí dar con Mohamed Chukri aquel verano del 95 en Tánger. Puede que Antonio esté mucho más lejos, cargado de razones y palabras. Allí donde el tiempo tiene otra dimensión y se vive la noche de Walpurgis.