El horror psiquiátrico continúa

Cuando yo era un jovencísimo médico e iniciaba mi formación-deformación psiquiátrica junto al "mitico" López Ibor, se celebró en Madrid el IV Congreso de la World Psychiatric Association. Lo presidia el anglo-americano Ewem Cameron, cuya venerable figura era admirada por todos los asistentes, de todos los países del mundo, incluidos los soviéticos: se decía que era el mejor psiquiatra del mundo, adalid de la entonces llamada psiquiatría de la comunidad - luego pude saber que jamas había trabajado en la comunidad, sino únicamente con pacientes hospitalizados, a menudo "prescindibles"-.

Opinión | 07 de enero de 2014
Enrique González Duro

Muchos -médicos de todo el mundo, becarios, psicólogos, enfermeras, etc- sabían que los tratamientos utilizados eran "horrorosos", pero nadie dijo nada: sesiones ilimitadas de privación sensorial. sobredosis bestiales de sedantes, clorpromazina, Lsd, hongos alucinógenos, tandas casi infinitas de electroshocks, leucotomía a la primera de cambio, sofisticadas técnicas para producir distorsiones audiovisuales, celdas de aislamiento interminable, etc.. Y todo ello sin conocimiento de los enfermos ni de los familiares. Hasta finales de los años ochenta, nueve "supervivientes" de aquella peculiar psiquiatría no pudieron denunciar los hechos a la prensa: tardaron en encontrar abogados que los representaran y psiquiatras que quisieran testificar. Pero hubo que investigar...

Se supo que Cameron trabajó durante casi 20 años, recibiendo millorias subvenciones para que investigara sobre el "lavado de cerebro" y el "control mental", utilizando enfermos como cobayas: El mismo lo había dicho: en una entrevista periodística comparó, en 1955, a sus pacientes con prisioneros de guerra enfrentados a un interrogatorio hostil, diciendo que que " al igual que los capturados por los comunistas, solian resistirse al tratamiento y había que romper su voluntad": había que erradicar las "pautas conductuales", eliminar las defensas del individuo y someterlo. En unas base aérea reconoció que más bien "la privación sensorial genera los mismos síntomas dela esquizofrenia (alucinaciones, ansiedad aguda, pérdida de contacto con la realidad, paranoia, etc.)" , que no la curaba. El objetivo era diseñar un sistema basado en premisas científicas para extraer información de las "fuentes no colaboradoras". El Senado americano investigó y se supo que los porcentajes de curación fueron minimos, algunos murieron y la mayoría quedaron deteriorados y traumatizados para siempre. Las experiencias de Cameron fueron suspendidas, pero a él nadie le exigió responsabilidades. Años después murió de infarto de miocardio. Pero, prescindiendo de sus extravagancias. los experimentos del doctor Cameron sentaron las bases del método de tortura psicológica diseñado y practicado por la CIA en Irak, Afghanistan, Guantánamo. Por ello y teniendo en cuenta los horrendos antecedentes, la figura de Ewem Cameron debería ocupar un destacado lugar en el museo de los horrores psiquiátricos.

Todo esto, y más, lo cuenta con admirable análitica Naomi Klein y con escalofriante precisión Gordon Thomas. De sus libros existen asequibles ediciones de bolsillo en castellano....Y mientras tanto, en la contraportada del periódico más vendido del país aparece hoy una relevante entrevista con el rey español de la autoayuda: ¿Me muero mañana? !Fenomenal!

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