Deshojando la margarita

Si yo no hubiera nacido single, y hubiera permanecido así, salvo en contadas ocasiones, durante mucho tiempo, creo que no sabría reconocer a los que de mi misma condición están pululando por el mundo o por el mercado, como vulgarmente suele decirse, con un simple golpe de vista o en una sola conversación. Y esto, estoy convencida que es así para muchos que en estos momentos enarbolan mi misma condición. Es como cuando viajando por el extranjero te encuentras un español y le reconoces, bien por el color de pelo o piel, bien por el tono de voz, por la estatura o por otra serie de características que te pasarían desapercibidas en tu propio país.

Opinión | 18 de noviembre de 2013
Ágata Piernas

Los single son personas que esencialmente son felices viviendo en soledad o con animal doméstico, independientes, económicamente solventes y con cantidad de amigos/as de las más variadas condiciones y circunstancias, dicho sea a grandes rasgos. Ocupan su tiempo en tareas a veces solitarias y a veces en grupo y su vida afectiva básica se concreta en encuentros esporádicos o amigos/as con derecho a roce. No es que huyan del tema pareja, es más, a lo largo de su vida han tenido pareja, pero por circunstancias no ha cuajado o se ha deshecho y han reconducido su vida hacia la modalidad single.

En el extremo opuesto, se sitúan los que llamaré couple, término que no sé si está acuñado o no, pero que amén de ser un anglicismo, es muy gráfico para expresar la otra forma de vida en lo afectivo. Los couple son personas dependientes en lo afectivo, que económicamente se organizan en pareja y que viven acompañados. Normalmente su afectividad básica es compatida con su pareja, y esporádicamente con algún encuentro casual o algún amante, también podría ser. Pero bien entendido, son personas que necesitan a alguien de referencia a su lado, de distinto o mismo sexo, a los niveles que hemos dicho. Si su sistema se quiebra, rápidamente o tardando lo menos posible lo reconstruyen con otra persona, afín o no tanto, con idea de permanencia que puede funcionar o no, teniendo un tiempo de felicidad externa, de ahí que deban cuidadosamente elegir las cualidades de la persona que elijan para compartir su vida, pues si vienen de un fracaso, odiarán y evitarán a toda costa, cultivar otro. A veces esto hace que su proceso de elección sea leonino, sobre todo si su ego ha quedado dañado en lo más profundo.

Yo digo que esto es así de nacimiento, refiriéndome a los single y couple puros.

Pero en la fauna de la vida, esta situación no siempre es así, y hay singles que evolucionan hacia couple, y couple que pasando por un periodo más o menos largo de single, vuelven a retomar su verdadera esencia; o al revés, singles que viviendo como couple durante un tiempo, retoman su verdadera esencia single.

Yo creo que esto es como el color de ojos. Se tienen negros o verdes, pero aunque esto evolucione con el tiempo, nunca va a cambiar en su esencia.

¿Cuál es mi verdadera naturaleza afectiva? Importantísimo para conocerme y saber cuáles son mis necesidades y lo que necesito hacer para satisfacerlas; ¿En qué momento me encuentro? Pregunta del millón que ayudará a algunos a resolver su presente, analizando su pasado, para organizar su futuro; ¿Estoy a gusto como estoy en este momento vital? De no ser así ya estás tardando en tomar las medidas oportunas para cambiar la situación.

La madurez a veces tiene estos pensamientos, pues después de haber vivido un poco (sí, un poco, sólo un poco), se ha aprendido algo, y se intenta plasmar en un papel por si a alguien le parecieran interesantes y pensase de manera parecida o contraria?

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