Letizia

Letizia

Verás, bonita: A tí no te pintó Romero de Torres y a pesar de ello pintas pero que mucho. Cuando te casaste con el principito ya sabías dónde te metías, pese a tu ?déjame terminar? ya vestida de blanco. No eres precisamente una funcionaria. Trabajas de princesa. Si vas o no para reina, eso ya se verá, y por ahora, debes. Debes porque cobras una pasta por representar un país, que no es lo mismo que Tous, por ejemplo y sin ir más lejos, en pos de la hija de la Duquesa.

Opinión | 28 de agosto de 2013
Cordelia Colby

Debes por lo que eres, princesa de España, te guste o no.

Debes acudir a todos los actos que se tercien, y con buena cara, no con ese gesto entre amargado y despavorido que últimamente te caracteriza.

Debes ser encantadora, simpática, agradable y elegante.

Debes acercarte al pueblo, aguantar los chaparrones y posar para las fotos.

Debes hacer algo por la gente, que ya se te conoce y resultas confusa.

Debes dar instrucciones a tus escoltas para que sean amables, no empujen ni ofendan y que te abran paso de forma más educada.

Y si no te gusta, te largas. No vayas de mártir ni de víctima, porque no cuela. No eres como tu suegra y mucho menos Lady Di. Dejaste de ser un ejemplo hace ya mucho. Tienes un chollo importante, un chollo con sus asuntos, tan buenos como chungos, tan intensos como eres. En realidad, sobras. Tú y toda esa familia política llena de porquería. Eres una mantenida de lujo por todos los españoles. Espantadas, ni una, por princesita que seas. No te las puedes permitir, nena. No eres libre. Sabías lo que hacías cuando aceptaste el cargo y era todo tan hermoso... vas de chula, de prepotente, de diva inconfesable, de atea y republicana en el palacio más grande que se pueda pisar. Leñe con la plebeya que nos ha salido rana.

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