Dirección IP

La famosa llamada "dirección IP", a través de la cual se localizan los servidores, contiene las iniciales de esa mujer que nos liberó a muchas. Sé que tengo un nombre feo, a la par que original. Parece de pueblo, pero con el tiempo conseguí darle glamour. Ese mismo que perdimos las viejas progres en su tiempo en vías de la llamada transición. Hala, todas en pelotas, portadas de revista, destape, a follar como lobas, que se acababa el mundo. Sin sostén : Qué horror, así se nos quedaron las tetas, y menudo pastón nos costó después recomponerlas en quirófanos de lujo, pagando a plazos aquel acertado bisturí que las ponía redondas, tiesas, altas y turgentes. Con bigote, sin depilar sobacos, piernas y monte de Venus. Menuda marranada. Cuánto pelo de más, menudo bosque cutre cuando la cera sólo estuvo en las velas, y todas nosotras, en capilla, creyendo que porque nos quitaron el velo valía la pena el vello púbico. "Mujer, socializa tu cuerpo", nos decían.

Opinión | 18 de noviembre de 2012
Cordelia Colby

Sí, pero no contigo, mamarracho. El feminismo nos llevó a la ruína. Trabajamos en casa, fuera de casa, en nuestro tiempo libre, amamantamos a nuestros hijos, parimos rápidamente y en tres meses de vuelta al tajo laboral. Tuvimos que demostrar que valemos lo mismo o el doble que cualquier macho, cargamos con trajes de chaqueta, tacones y maletines, disimulando el período porque si ellos se enteraban nos llamaban histéricas. Ovulamos, sentimos, lloramos y alguna vez ganamos la batalla, cada una a su manera.

Fue aquella dirección IP, muy lejos entonces de la red cibernética, que no existía, la que nos devolvió el sostén, las medias de seda, la falda corta tubo, ese Chanel, la manicura, las cejas depiladas, el guante de terciopelo con mano dura, la sonrisa, al final, tras tanta confusión.

Todas aquellas progres que van ahora de púdicas, defienden su "buen nombre" tras haberse cepillado a media ciudad por derecha e izquierda, por delante y por detrás. Muchacha, asume la casquivanía, que no pasa nada. pero no mientas más. Esas se escandalizan de quienes nos hemos casado dos y tres veces, como si fuera un pecado. Esas nos ponían a parir a las que tuvimos hijos a los 20, porque nos daba la gana. "Sé libre: Aborta", y sólo faltaban un par de bofetadas. Esas son las que han sido madres rozando los 40, cuando su vida estaba de lo más ordenadita, y a sus hijos -por cierto- no había quien los aguantara por mal educados, bordes, abusamadres y pijos.
Esa dirección IP tiene -en realidad- nombre de mujer. La geisha que nos devolvió a tantas el perfume. Se la puso verde, más que todos los valles. Filipina, elegante, menuda, distinta. Marcó una época importante que no hemos sabido agradecer. Dicen que todo lo hizo por dinero, pero no me lo creo. En cualquier caso, ahí está, divina de la muerte y de la vida, feliz con su tercer marido, sesenta tacos bien puestos, operada por lo mejorcito y descansando en su gran mansión.

Nunca fui feminista, pero sí femenina. Al César lo que es del César, y verdaderamente, me parece asqueroso que las prostitutas anden cobrando 12 euros por una felación. Hay que ordenar el mercado, valorarlo en toda su medida, subir las tasas como corresponde: 120 euros, chicas. Y si no, que les den.

Apuesto por un nuevo impuesto que debería llamarse IP : impuesto prostitución. Y que el machito pague lo que valen las cosas.

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