EN RESPUESTA A ALICIA HUERTA, DEL IMPARCIAL

Lo primero que ?se? nos pregunta, -dice Alicia Huerta, escritora, abogado y pintora, en su artículo: ?Guadarrama, ¿pueden coexistir cielo e infierno??-, es por qué hemos tardado tanto, décadas de democracia, en contar los hechos que aseguramos nos marcaron para siempre. Es, guste o no, -afirma Alicia-, una pregunta con lógica. ¿Con qué lógica?, pregunto yo.

Opinión | 24 de septiembre de 2012
Chus Gil

Considero la pregunta en sí una ofensa. Es esa pregunta capciosa, retorcida y malintencionada, que tratándose además del tema que nos ocupa, hace a una abandonar la conversación.

Recuerdo que en nuestra primera entrevista con el equipo del ayuntamiento de Guadarrama, después de afirmar que creían al 100% nuestros testimonios, el concejal de sanidad nos preguntó: ?¿y por qué ahora, después de 37 años??. Me dio la impresión de que hasta sus propios colegas se quedaron estupefactos.

Mi compañera, Ángela Fernández, se levantó y se fue. Es difícil soportar esa clase de cinismo. Pero aún así, a Alicia Huerta, escritora, abogado y pintora, le voy a contestar.
 
Desde que toda esta campaña de visibilidad comenzó, he podido comprobar que, de todas las preguntas que puedan hacernos, esta es la que más delata a quienes nos la hacen. Más en este caso, un medio público (El Imparcial); y por ende, adornada con las expresiones: ?lo primero que??, ?aseguran que?, ?guste o no?, ?décadas de democracia?.
Alicia Huerta, escritora, abogado y pintora apunta que hemos tardado mucho en contar nuestra experiencia.

¿Cómo sabe Alicia que no lo hemos contado antes? ¿Por qué da por hecho que íbamos a callarnos una cosa así? Yo, concretamente, nunca he parado de contarlo, es más, durante años estuve preguntando a todas las niñas y adolescentes que conocía si habían estado en el preventorio alguna vez. Nunca coincidí con ninguna.

Se lo he contado a mis amigos, a compañeros de trabajo, y a muchas personas de mi entorno que se sorprendían y se solidarizaban muchísimo con todas aquellas niñas que habíamos pasado por ese horror. He escrito redacciones sobre el tema en el colegio, me ha inspirado la letra de alguna canción, lo he incluido en guiones de películas que nunca se han llegado a rodar, y probablemente algún escritor amigo le haya dedicado alguna línea en algún olvidado relato.

No todas las internas del preventorio habrán sido tan comunicativas como yo, claro está, pero lo habrán contado a sus hijos, a sus maridos a algún amante, a algún amigo. A nuestros padres también se lo contamos. Qué pena que no fueran abogados, médicos, ingenieros o notarios; y que muchos fueran pobres, enfermos, muertos, incultos o ?rojos?, educados o reeducados por una dictadura interminable que pretendía lavar el cerebro a tantas generaciones como le fuera posible. Curiosamente, aquellas niñas que peor lo pasaron fueron las que menos lo contaron.

Ellas vivieron con esa enfermedad, con ese herida que ahora se denomina trastorno de estrés postraumático, como seguramente sabrá Alicia Huerta, escritora, abogado y pintora. Muchas de ellas solo se lo habían contado a sus terapeutas. Hasta ahora.

Desde el cambio de siglo, Internet se ha ido introduciendo en las vidas de casi todo el mundo. También en las nuestras. Y las más comunicativas nos hemos seguido buscando por la red hasta que nos hemos encontrado y hemos sumado nuestras voces.

En este momento centenares de mujeres que jamás habrían pensado en hacerse internautas se están creando un perfil en Facebook para encontrarse y poder compartir por fin esa experiencia. Ahora las voces suenan a la vez, pero han tenido que pasar muchos años para que se sincronizaran. Hemos clamado al unísono por fin, por eso se nos ha escuchado.

Para Alicia Huerta, escritora, abogado y pintora, ?las cosas malas, los rencores y la venganza? son lo mismo que ?la necesidad de justicia?. Aunque tanto como justicia no pedimos, solo reconocimiento. Sabemos que a estas alturas, aún reconociendo como delitos todo aquello que nos hicieron, habrían prescrito hace mucho tiempo; como Alicia Huerta, escritora, abogado y pintora, aunque insidiosamente nos anime a ir a los tribunales, debe saber.

Es curiosa la insensibilidad que demuestra con las personas en este asunto, Alicia Huerta, escritora, abogado y pintora.
 
?Si en el cine hay por el mundo una infinidad de buenas historias maravillosamente contadas que, sin embargo, no llegan al espectador, qué decir si trasladamos esta realidad al universo del libro.

Imposible de calcular? ?¡Estamos aquí!?, parecían exclamar los libros. Y eran muchos, muchos libros,???¿Cómo puede haber tantos? Pues, señores, los hay??... Libros que no deberían perderse en el limbo literario,??? ficciones, ensayos, poemas o ilustraciones que después pensarán que jamás hubieran querido perderse.? Escribe Alicia Huerta, escritora, abogado y pintora. Nosotras no somos libros ni películas, no llegamos a tanto por lo que se ve. Y tampoco somos ficciones ni poemas ni ilustraciones.

Somos personas que sufrimos de niñas, y que con el mismo derecho que los libros olvidados exclamamos ?¡estamos aquí!?.

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