La Gómez Von Mala

Sor María Gómez Von Mala, no va a cantar. Se calla como una muerta, total, le quedan diez telediarios, por niños que haya robado. ¿Quién va a meter en la cárcel a una monja octogenaria?

Tiempo al tiempo. En un par de décadas nos la beatifican y se levanta una estatua de la hermanita rodeada de niños a sus pies, que dejaron llegar hasta ella de mano en mano, como la falsa moneda. Ella anduvo, hizo y deshizo a sus anchas bajo las santas madres.

Opinión | 25 de mayo de 2012
Cordelia Colby

El torno pasó de moda. Ella se montó un apaño nacional, y el trasiego de bebés era como ir al corte inglés pero de tapadillo y sin ticket -de compra-. Así es la cosa, y sus casos, archivados cuando convenga con su silencio sepulcral por mucho que pateen las víctimas. ¿Quiénes, al fin y al cabo? ...Pueblo de lo más llano que se tragó los muertos, las plagas de otitis, los entierros blancos donde nunca hubo cadáver, las camas de tantas clínicas y maternidades que siguen guardando secretos a voces.

Antes, no hace mucho, las monjas sí que cantaban. Sor Citroen, Sor Ye-ye, una tal Dominique, nique nique. Se metían en los conventos, y como eran guapas, acababan casándose con cualquier médico, novicio, jardinero sencillo o monaguillo.

Antes las monjas incluso se maquillaban -para el cine-. Pero todo, todo, es ficción. Y lo de Sor María, una verdadera canallada, se mire por donde se mire. Ella se va. Que sí, que ya se va...

 


 

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