Escala de valores

Hace unos días me preguntó una alumna cuál era mi escala de valores y, casi sin pensarlo, me salió esta respuesta: bienestar como valor final; equivocarme y perder como valores instrumentales al servicio del bienestar. Al darme cuenta de lo que había dicho, pensé que eran tres cosas diferentes y opuestas a las que suelen valorarse en la cultura dominante, la felicidad de sentirnos bien en la falsa alegría, el éxito de que nos aplaudan por hacer bien lo que otros creen que debemos hacer y la seguridad de tener cosas consumiendo cada vez más placeres y sucedáneos que nunca satisfacen el hambre de amor y las otras necesidades reales y comunes que tenemos como seres humanos.

Opinión | 17 de marzo de 2012
Juan Antonio Saavedra Quesada

Bienestar para mí es un estar eudaimónico y no hedónico, un estar bien en el presente y poder sentirme mal o bien según la situación, sin apegarme a placeres pasajeros que me gustan y a veces no me convienen y sin huir de dolores o emociones desagradables que no me gustan y con frecuencia me convienen para mantener un bienestar estable.

Equivocarme es aceptar y valorar mis errores o fracasos como medios útiles para aprender continuamente a vivir mejor, desarrollando nuevas habilidades y competencias que me permiten disfrutar de hacer mejor lo que hago, desde el orgullo creador que pone mis acciones al servicio del bienestar de la humanidad y no de los aplausos efímeros que mantienen mi yo mediocre esclavizado por dependencias externas.

Perder es disfrutar el desapego, desde la tristeza amorosa que me permite decir adiós al pasado que ya no existe, cuidando con apego lo que tengo mientras está y me da bienestar aunque no me guste y desarrollando nuevas capacidades para saber con-tener las maravillosas sorpresas que me ofrece la vida en esta época privilegiada que vivimos como humanidad.

Es muy motivador saber y sentir que me levanto cada día orientado y enfocado hacia el bienestar del Ser Humano. Descubrir ese valor adentro facilita mi realización disfrutando en cada momento la congruencia y armonía entre mis ideas, emociones, palabras y acciones. Sentir adentro el valor de aceptar equivocarme me ayuda a crear y compartir contextos de cada vez mayor bienestar con otras personas, sin depender de agradarnos o aprobarnos mutuamente, desde la honestidad, la libertad y la igualdad. Sentir adentro la alegría de saber perder, me ayuda a descubrir y valorar la armonía entre mis intereses o necesidades y las de los otros, priorizando compartir espacios comunes de bienestar, sin que los falsos egoísmos o altruismos sigan generando más malestar y diferencias injustas.

Cada vez somos más las personas que en el planeta tierra queremos construir un mundo al servicio del bienestar de todos los seres humanos. Si el mercado prioriza la mónada dinero en la tríada "salud, dinero y amor", nos convierte en una monada al hacernos creer que somos el precio que otros nos ponen y así nunca vamos a estar bien ni a sentir amor, aunque tengamos salud física o caricias incondicionales de personas que nos aman. Urge librarnos de egoísmos falsos que priorizan tener y ganar para que otros pierdan o de altruismos falsos que priorizan hacer sin errores para que otros nos aprueben y compren. Urge desarrollar una mente o inteligencia ecológica donde lo que podemos hacer o tener como humanidad esté dirigido hacia el máximo bienestar para todos.

Juan Antonio Saavedra. Director de la Escuela de Ecología Humana.

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