Especuladores

Quise ganarme un trocito de cielo en su séptimo universo pero no fui demasiado buena, quise comprar un lugar en su memoria y pagué por cada parcela de sus recuerdos. Empeñé todas mis joyas y me quedé vacía de gloria,  arrasada y desnuda, entregada por completo. Recuerdo que también quise descubrir su gran secreto y me perdí en un capítulo prohibido y sin razón alguna, sin pies y sin cabeza.

Opinión | 30 de noviembre de 2011
Cristina Sánchez Hernández


Subí hasta las nubes y escalé montañas aún más altas, para seguirle, para buscarle. Me vi próxima a conseguirlo, caminando tres pasos por delante y al cruzar la esquina me vi nula.

Le encontré por fin cuando no quedaban razones para abrir los ojos, le entregué mi tiempo, mis días, mis noches y mis sueños, le vendí mi alma al diablo para que estuviese siempre conmigo e hipotequé lo que quedaba de mi cuerpo, aposté por él todas mis verdades, mi luz y mis deseos y hoy estoy en quiebra de sentimientos.

Estoy arruinada, por fuera y por dentro, endeudada y ciega, porque él todo me lo quitó, las sonrisas que le regalé se las quedó, y las lágrimas que lloré las ignora.

Vi  a muchos especuladores, que te amarran, que te atrapan y no te sueltan, que son veneno y nosotras los lamemos como perros.
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