Disparates muy nuestros

El director de una sucursal bancaria ha sido detenido por intentar atracarla, y la Duquesa de Alba pidió permiso al Rey para poder casarse con Alfonso Díez. ¿Y qué tendrá que ver una cosa con otra? ?se preguntarán-. Pues resulta que ambas son pura psicodelia y han sucedido en España últimamente. Por un lado, el atracador fallido planeó con su hermano la movida, llevado ?según dice- por la mala situación económica familiar. Yo al tipo le comprendo. No deja de ser una forma de cargarse la banca pero a lo casero. Al fin y al cabo, no es más que un empleado como otro cualquiera, pero rodeado de dinero, y eso tiene su peligro en estos tiempos.

Opinión | 12 de octubre de 2011
Cordelia Colby

Pero lo de la Duquesa me cuesta asimilarlo porque tiene bemoles. Por mucho que su nobleza oblique, el Rey pinta ya muy poco en estos menesteres, y a ella no le pega nada solicitar permiso para hacer lo que le da la gana. O lo mismo resulta que lo ha hecho para que Don Juan Carlos trabaje en algo y represente la corona como en los viejos tiempos.

Por otro lado, la prensa ha demostrado una gran solidaridad con la boda del año, y nadie ha tenido narices para decir que estaba hecha un adefesio, y no hablemos de los pasos de baile que se marcó descalza, tiritas incluídas. Es una cachonda, eso sí. Y ?nunca mejor dicho- que le quiten lo bailao. Sin embargo, no puedo evitar sentirme ligeramente molesta cada vez que se frustra un atraco a la banca. De verdad que al hombre le acompaño en el sentimiento.

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