Suegra

Yo tenía una suegra muy vulgar,pero con aires de grandeza. Estaba encantada de haberse conocido y se le desparramaban las carnes por todos lados. Gorda como una cerda, precisaba por lo menos una hora para arreglarse. Entonces se metía en el lavabo, y al salir parecía la madame de una casa de putas. Se bordeaba los labios de color rosa fresa, y la raya de los ojos se perdía entre arrugas. Presumía de casta por ser hija de militares, y en otros tiempos la llamaron excelentísima. Cargaba más bisutería que un árbol de Navidad. Criticaba al más pintado y comía pipas. Se inventó otra existencia para soportar la suya. Huelga decir que me odiaba tanto o más que yo a ella. Lo segundo lo supe cuando se pegó una hostia monumental paseando al perro y yo me reí a carcajada limpia. En ese momento me di cuenta de que su propia maldad se apoderaba de mí, y eso no. De manera que decidí llamarla por teléfono, y a modo de despedida, le dije:

Opinión | 27 de septiembre de 2011
Cordelia Colby

?Eres mala. No te soporto. Eres gorda, hortera y vulgar. Has sido un fracaso como persona, mujer, esposa y madre. Pero no me vas a contagiar, porque te llamo para decirte que no tengo intención de volver a verte en la vida, ni a saber de tí. No estoy dispuesta a alterarme ni a desperdiciar el tiempo quejándome de tus asuntos. Te detesto, y sinceramente, te deseo lo peor?.

Me quedé nueva, y aconsejo a todo el mundo que haga lo mismo en el caso de no poder soportar a alguien. Fingir no vale la pena, y cabrearse tampoco. Es una forma de limpieza quizá poco higiénica, pero valiosa. La paz esté con nosotros, cueste lo que cueste.

Por cierto, no he vuelto a saber de la madame desde que me divorcié, y no le arriendo la ganancia a la esposa legal vigente de mi ex. Pobrecita suya. Que los dioses la pillen confesada...

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