Consumo propio

Estuve en un concierto de flamenco, recien estrenadita la ley anti tabaco. No se podía fumar, y me faltaba el aire. Tenia la boca tonta, vacía y temblorosa. Me convertí en palmera ocasional, dale que dale. Jaleaba al artista como nunca en la vida. Arranqué unos quejíos que salían del alma, y saqué el abanico. Qué terrible ansiedad. No quería hacer pis, pero me dirigí al lavabo.

Opinión | 17 de mayo de 2011
Cordelia Colby

Dos chicas hermosísimas, de rodillas, cortaban cocaína con una tarjeta del Corte Inglés. Se metieron su raya. Yo encendí un cigarrillo.

-Como te vea alguien?

-Pues como os vean a vosotras?

-Coño, que no es lo mismo. Esto es de toda la vida. Fiesta y un par de rayas.

-Y lo mío también. Que hasta hace cuatro días, mi consumo era legal, pero el vuestro, no.

-Oye tú?que no somos traficantes.

-Ni yo delicuente.

-Pero tía, no fumes aquí, que huele mucho?

-Claro, y lo vuestro no?

-Bueno, tienes razón. Vigila la puerta.

De pronto, sin comerlo ni beberlo, me convertí en segurata. ?Está ocupado?, repetía una y otra vez.

-¿Falta mucho?

-No, ya casi estamos. ¿Y tú?

-También.

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