Resucitar es transformación continua

Resucitar es transformar cualquier idea, emoción o acción que lleva a resultados violentos y destructivos para los seres humanos. Resucitar es transgredir leyes y normas con las que las minorías abusan de las mayorías.

Opinión | 02 de mayo de 2011
Juan A. Saavedra

Resucitar es trascender conocimientos de cualquier tipo que ponen techo al pensar creativo y ético que facilita convivir mejor.

Resucitar es estar en contacto con los poderes interiores de cada uno para no depender de aprobaciones o seguridades exteriores y falsas.

Resucitar es hacer lo que uno quiere aunque no le guste y evitar lo que le daña aunque le guste.

Resucitar es aprender de errores para hacer las cosas mejor.

Resucitar es aceptar pérdidas de lo que tuvimos para disfrutar lo que tenemos.

Resucitar es librarnos del monstruo interior que nos hace repetir el pasado mecánicamente y nos impide sentir ahora emociones racionales.

Resucitar es sentir el amor como la energía para protegernos y asumir los riesgos que nos permiten conquistar la auténtica libertad.

Resucitar es pedir respuestas claras a los que se escapan por la tangente para no hablar de lo que estamos hablando.

Resucitar es mostrar el orgullo de ser libres sin que el miedo nos engañe con falsas impotencias o prepotencias.

Resucitar es disfrutar la alegría de estar en el presente para librarnos de recuerdos que nos deprimen y expectativas que nos frustran.

Resucitar es elegir el bien en la línea continua de las elecciones cotidianas que separan los extremos absolutos del bien o el mal.

Resucitar es dejar de creer en las mentiras con las que se oculta lo que no se puede decir.

Resucitar es respetar y pedir respeto a derechos humanos, sin depender de amenazas de los dictadores ni de promesas de los paternalistas.

Resucitar es confrontar realidades y descubrir intenciones negativas.

Resucitar es desintoxicar nuestra cultura de prejuicios antihumanos y cuidar el ecosistema planetario.

Resucitar es dejar de esperar cambios que no dependen de nosotros.

Resucitar es disfrutar del cuerpo y la mente que tenemos, sintiendo la plenitud de vivir como seres humanos que trascienden la masa física y el tiempo de los relojes.

Resucitar es protegernos y distanciarnos de líderes psicopáticos que buscan mantenernos bajo su influencia.

Resucitar es denunciar a las autoridades y tribunales que siguen lavándose las manos ante injusticias que producen dolor y muerte de personas inocentes.

Resucitar es liberación de la oscuridad mental y transformación continua.

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