Doce argumentos para decir no al matrimonio homosexual, desmontados

Doce argumentos para decir no al matrimonio homosexual, desmontados

Existe un catálogo de 12 pretendidos argumentos en los que se basan aquellos que ven con malos ojos el matrimonio homosexual, que puede verse en el siguiente enlace:http://www.fluvium.org/textos/sexualidad/sex76.htmA continuación, se exponen dichos argumentos y se razona el porqué de su invalidez.

Opinión | 12 de abril de 2011
Pere Borràs


Argumento 1:

Los homosexuales, actualmente, ya se pueden casar en cualquier país.

Pues es cierto. Dicho argumento razona que los homosexuales pueden casarse desde siempre con cualquier persona del sexo opuesto. Existen, sin embargo, ciertos matices cuya omisión convierte el argumento en una cruel discriminación. Si bien el matrimonio ha sido tradicionalmente la unión entre personas de sexo opuesto, dicha unión se fundamenta, al menos en teoría, sobre el amor que dichas personas se profesan. Se niega, por tanto, de facto, la posibilidad de que un homosexual se case en dichas condiciones sobre aquello en lo que se fundamenta el matrimonio, que es, o debería ser, el amor. O dicho de otra forma, un heterosexual puede casarse con una persona del sexo opuesto, o porque quiere, o forzada por las circunstancias. Que un heterosexual se case con una persona del sexo opuesto sin que tal unión se base en el amor no es lo normal, sino la excepción; en el caso de las personas homosexuales, dicho tipo de unión, la forzada, sería la única posible. Si aceptamos que un matrimonio que no se basa en el amor no es un matrimonio de verdad al ciento por ciento, hemos de admitir que el matrimonio entre al menos una persona homosexual con otra persona del sexo opuesto tampoco es, en esencia, un matrimonio real.


Argumento 2:

Casar homosexuales es un experimento social inédito.

Expone dicho argumento que el matrimonio jamás ha sido contemplado en la historia como la unión de personas del mismo sexo y que por tanto hacerlo ahora sería irresponsable. Suelen usarse como corolario frases populares como que los experimentos en la cocina, o con gasesosa, o variaciones de lo anterior. Sin embargo, la historia de la humanidad está repleta de experimentos sociales que se han llevado adelante con más o menos éxito. Si llamamos experimento social a proponer algo que nunca antes se había realizado, descubriremos que la inserción de la mujer en el mundo laboral, la democracia, o incluso la abolición de la esclavitud han sido experimentos sociales que actualmente no solo aceptamos sino que contemplamos como algo bueno y saludable para la humanidad. Más perniciosos son otros experimentos sociales, explicitamente declarados como tales y que no levantan tanto revuelo, como los reality shows del tipo Gran Hermano. Por otro lado, normalizar unas relaciones que ya se dan de facto no es tanto un experimento como una revisión de la ley para adecuarse a la realidad social, algo necesario para no desfasar la realidad legal de la sociedad y su natural desarrollo.

Argumento 3:

Sólo un hombre con una mujer generan niños y los crían de forma idónea.

Se trata de una afirmación falsa. Aunque sea cierto que un niño solo puede generado (usando palabras del argumento original) mediante la intervención de dos personas de sexo opuesto, no es en absoluto cierto que solo se lo pueda criar de forma idónea mediante la unión de un hombre y una mujer. Son numerosos, y cada vez más, los casos de niños criados por una sola persona (el caso de las madres solteras) o por muchas personas del mismo sexo (el caso de los orfanatos de monjas). Por otro lado, dicho argumento da a entender que un niño será correctamente criado por una pareja heterosexual y mal criado por una pareja homosexual, obviando la triste realidad de niños no deseados que sufren en familias nacidas de una unión heterosexual incapaz de criarlo tan bien como lo haría una pareja de personas del mismo sexo que han batallado por poder darle el cariño que merece. La educación del niño debería contemplarse desde el amor y la educación que se le pueden dar antes que desde el sexo de sus cuidadores, puesto que los primeros son más determinantes en ésta que lo segundo.

Argumento 4:

Para evitar abusos contra/entre homosexuales o desamparo legal no hace falta aprobar el matrimonio homosexual.

Ni el heterosexual, pero bien que ayuda y se acepta. Porque dicho argumento esgrime que ante notario pueden regularse las condiciones que canalizarán el flujo de una relación homosexual; pero como eso también es aplicable a las relaciones heterosexuales, pura y llanamente, no viene a cuento. Se viene a decir, con esto, que ya que se pueden establecer las condiciones deseadas con fórmulas alternativas, hay que conformarse con eso. Pero ello nos lleva a una clara exposición de actitud discriminatoria, puesto que una parte de la población dispone de esos mecanismos además del matrimonio, mientras que otra debe conformarse con las medidas alternativas sin tener a su disposición la fórmula que estamos tratando, en base únicamente a su tendencia afectivosexual.

Argumento 5:

Legalizar el matrimonio homosexual establece un agravio comparativo con las personas que viven juntas sin relaciones sexuales.

Eso sería cierto si las personas que viven juntas sin relaciones sexuales no pudieran casarse. Pero como pueden, no lo es. ¿Se impide acaso, por ejemplo, el matrimonio entre dos tetrapléjicos sin posibilidad, ya no de criar, sino de tener sexo entre ellos? No, ¿verdad?. ¿Pueden dos personas de sexo opuesto que viven juntas pero no tienen relaciones sexuales casarse? Pueden. No hay agravio comparativo.

Argumento 6:

Legalizar el matrimonio homosexual establece un agravio comparativo con los polígamos... y con cualquier otra combinación numérica.

Lo mismo que el heterosexual. Porque lo que pretende dicho argumento es que si se acepta el matrimonio homosexual, no podría evitarse que otras culturas de tradición polígama pudieran normalizarse también. Es decir, con este argumento se espera poder tener una base sobre la que evitar que otras formas de unión ajenas a nuestra cultura puedan practicarse aquí. Se dice: ¿Con qué argumento los defensores del matrimonio gay lo impedirían? Después de todo, ?si se quieren...?. Pues eso, si se quieren... ¿Te molesta que se quieran? ¿Te perjudica? Carai, vaya vaya...

Argumento 7:

Legalizar el matrimonio gay debilita la fortaleza del matrimonio natural, igual que la moneda falsa debilita la moneda verdadera.

Lo hilarante a la par que triste de dicha afirmación es que no puede decirse si no es sobre un dramático desconocimiento de economía elemental.
En dicho argumento, se da por sentado que la devaluación de la moneda como consecuencia de la circulación de billetes falsos se debe a la desconfianza de sus usuarios en ésta, y acepta ciegamente que la subida de precios se debe a dicha desconfianza. Lo cierto es que la moneda falsa devalúa la legal, pero los motivos son bien distintos. La moneda, el dinero, es una representación abstracta de un valor, y el valor de la totalidad del dinero es (o debiera ser) de forma natural equivalente al valor de las cosas y los servicios que existen en forma real. Por poner un ejemplo muy elemental y esquemático pero perfectamente válido, si en un universo solo existe una docena de huevos y una docena de euros, cada huevo será equivalente a (costará) un euro; si alguien inocula otra docena de euros más, cada huevo será equivalente a (costará) dos euros, una inflación del 200%. Como puede apreciarse, nada que ver con la confianza en el euro, sino en su equivalencia con la realidad. Como el matrimonio no se construye sobre bienes limitados comparables (no hay X matrimonios a repartir entre X parejas), su devaluación no es posible.

Argumento 8:

En realidad, pocos homosexuales se casan; el objetivo del movimiento gay es destruir el matrimonio heterosexual.

Sí, claro. Y el de los masones es destruir la sociedad porque son muy malos, y el de los judíos es controlar el mundo.
Bromas y delirios conspiranoicos aparte, el verdadero objetivo del movimiento GAY es lograr la igualdad de derechos de todas las personas sin que se establezcan diferencias fundamentadas en la naturaleza afectivosexual del individuo, entendiendo que éste no es determinante en la disposición de dichos derechos, del mismo modo que no debe serlo el color de la piel. Punto. No hay más que eso. No hace falta buscarle tres pies al gato. Es normal que las personas luchen por sus derechos y no hay que buscar intenciones destructivas en ello.

Argumento 9:

Legalizar el matrimonio homosexual significa legalizar la entrega de niños a homosexuales.

Fantástico. Menos trabajo para los orfanatos, donde los niños TAMPOCO disfrutan del sobrevalorado modelo padre-madre. Las monjas también merecen un respiro, hombre... Porque veamos, se dice que un niño tiene derecho a un padre y a una madre. Vale. OK. Todo correcto pero... ¿Y en su defecto? ¿Acaso en su defecto solo tiene derecho a un convento de monjas o a unos servicio sociales que le darán todo lo que el presupuesto dé de sí, que no va a ser mucho, cariño incluido? Pues menudo interés por el bien del niño ofrece dicho argumento, si se me permite la observación.

Argumento 10:

Legalizar el matrimonio homosexual significa poner toda la maquinaria educativa y mediática del Estado al servicio del homosexualismo político.

Falso. Legalizar el matrimonio homosexual podría significar, si acaso, poner UNA PARTE (que no toda) de la maquinaria educativa y mediática del estado al servicio del homosexualismo político (si tal cosa existe), lo mismo que penalizar la violencia de género también consume una cantidad de recursos educativos y mediáticos al servicio de las mujeres maltratadas. Al fin y al cabo, no veo dónde está la parte mala. Defender los derechos de las mujeres y de los homosexuales no se me antoja un objetivo tan nimio (a no ser que consideremos que mujeres y homosexuales no valen lo mismo que los varones heterosexuales), y por tanto deben invertirse recursos a tales fines, que no son otros que la misma calidad de vida y los mismos derechos sin discriminar en base ni al sexo ni a los gustos.

Argumento 11:

Legalizar el matrimonio homosexual implicará a medio plazo multas y penas de cárcel para quien critique la actividad homosexual.

De la misma forma que las hay para quien hace apología del terrorismo. Éste argumento solo puede ser válido para quien quiera atacar impunemente a los homosexuales solo por serlo. Si a alguien le da por decir que los subnormales, los gitanos o los negros son inferiores y no deben tener los mismos derechos (o sea, si es un nazi) espero que caiga sobre él todo el peso de la ley, pero si alguien me llama infrahumano por casarme con mi novio, no pasa nada ¿Es eso?

Argumento 12:

Legalizando el matrimonio homosexual, España ensanchará su abismo con otras civilizaciones y la propia cultura occidental.

Tan cierto como que lo hace el penalizar la ablación del clítoris o la lapidación. Ahora podemos elegir: o nos acercamos a otras cultura y mutilamos y lapidamos a las niñas, o nos acercamos a otras culturas e intentamos hacerles ver que no, que todos somos iguales y nadie debe estar por encima de los demás. La elección es nuestra. No hace falta alejarse, hace falta razonar, dialogar, educar...

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