Mentemoto: hacer nada

El que se hable estos días del terremoto y del maremoto o tsunami de Japón me ha inspirado para crear esta palabra que he puesto como título de este escrito. Si Galileo dijo que la tierra se mueve y esas palabras ayudaron a cambiar la cosmovisión geocéntrica de su época, conviene declarar palabras nuevas para eliminar o disminuir la visión infantil y egocéntrica que sirve de base a nuestra educación y cultura actual.

Opinión | 23 de marzo de 2011
Juan Antonio Saavedra

La tecnología base de la Escuela de Ecología Humana se llama hacer nada, el mentemoto más activo que podemos vivir, el que nos llena de poder al descubrir que somos poder y que podemos vivir sin intereses mediocres, el que nos limpia o vacía de los contenidos violentos interiorizados a través de una educastración contaminada por prejuicios y mentiras que se ofrecen como verdades absolutas.

Este mentemoto es liberador y creador de contextos muy saludables para convivir. Nos da la llave para salir de la cárcel de la mente en que nos sentimos esclavizados y prisioneros y nos invita a dejar de ser mentecatos.

Hacer nada es un mentemoto de máxima intensidad que ilumina, con la mayor espontaneidad y sin ningún esfuerzo, esa habitación oscura y llena de miedos en la que nos encierra el paradigma materialista actual y su idea de que somos un cuerpo que nace y muere. Reconocernos como seres humanos nos llena de luz y claridad, sin ignorancias ni máscaras que nos oculten; seguir creyendo que somos el cuerpo y las cosas que tenemos nos deja ciegos y buscando placeres que siempre acaban en sufrimientos y en la muerte. Si en el momento histórico que vivimos es el mercado el que dirige la educación y la política, parece hasta lógico que consideremos la oscuridad y la ignorancia el mejor contexto para consumir placeres mediocres y ambicionar tener cada vez más cosas materiales sin disfrutar nada de lo que tenemos.

Hacer nada es dejar que venga lo que viene y que se vaya lo que se va, estar en el tiempo presente atemporal de la conciencia y no en el tiempo de la memoria, disfrutar de recordar sólo lo necesario para vivir bien en el presente, sin tener miedos falsos que son sólo recuerdos desagradables y sin tener deseos insaciables que son sólo recuerdos agradables.

El mentemoto hacer nada nos hace enamorarnos del ser humano que somos, creando puentes que nos libran de los yoes diferentes que creemos que somos para disfrutar de una sociedad en que podemos convivir en paz porque todos la sentimos en nuestro interior.


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