Fumar

Parece que el castaño oscuro es ya un color pastel, cuyo tono adquirido sensible.Mente cálido, nos confunde y engaña tanto como las leyes. Lo digo porque se ha pasado del manto de la castaña, marrón donde las haya.
Ahora no se puede ya ni fumar en una obra de teatro, aunque lo exija el guión, que lo exige, viva o no su san dios. Porque vamos a ver? ¿alguien podría imaginarse el final de Casablanca ?por ejemplo- sin el pitillo de Bogart?? o a Sharon Stone tras el casquete salvaje mascando chicle?? pues va a ser que no. Que se fuma, señoras y señores, ministros y ministras, miembros y miembras. Este país me aturde.

Opinión | 21 de febrero de 2011
Consuelo G. del Cid Guerra

Legalizamos ilegalidades anteriores y se criminaliza por el morro: Yo fumo, luego existo. Me mato cuando quiero, aspiro e inspiro la nicotina con un placer estático, mayestático y mío. Libre soy, o eso me creía, porque ahora me veo obligada a fumar con ira, reivindicando el humo que ensucia mis pulmones, ese que hasta hace cuatro días me permitía el gobierno. Este año nos joderá Mayo con las flores, puede que nos delate el mayor enemigo o el gilipollas de turno por consumir la droga que nos venden allí donde no se permite fumar?? su tabaco, gracias?? me enciendo sola junto con el mechero, vamos anda?
El asunto se ha apañado con hierbas aromáticas, pero el gesto es el mismo. Qué razón tenía la Montiel: Es un placer sensual, ahora prohibido, como las grandes cosas, buenas y malas. Debajo del asfalto está la playa. Luego me llamarán nostálgica, trasnochada y rebelde, pero es que el gobierno me ha hecho así. Manda narices.
Y Zapatero sin saber hablar inglés?
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