Fran Álvarez, el príncipe del pueblo

España es una pantalla plana de electroencefalograma plano. Qué noche la de aquel día, entre ayer y hoy, sin ir más lejos. Belén Esteban, la Princesa del Pueblo, puede ser destronada por su todavía marido, Fran Alvarez, el chico sencillo, camarero de San Blas. Su primera y única -según declaró- aparición en Tele5 ha sido todo un éxito, como se esperaba.

Opinión | 09 de octubre de 2010
Cordelia Colby

Acaba de nacer el Príncipe del Pueblo. Y lo ha hecho de la mejor manera: Con la verdad por delante y una oferta de 500 mil euros que ha rechazado, como prueba de amor hacia Belén, porque el amor no tiene precio. Esta pareja tan puesta para la ocasión, vierte su intimidad en público y acabará constituyendo una empresa. Fran, preocupado por llegar a tiempo para poder cerrar el bar Rascacielos -qué fuerte, colega- mientras le temblaban las manos y sus ojos estaban todo el tiempo al borde del llanto.

De princesa a princesa, mire usted, a la peque de Mónaco también le puso los cuernos su marido, ex guardaespaldas, que a sus -también- mismísimas y serenísimas espaldas echó un polvo con una churri al aire libre, polvo que se convirtió en una cinta de video para ser visionada en el mundo entero. Claro que entonces Estefanía estaba casada con él, y eso son cuernos en condiciones. Fran y Belén se encontraban divorciados cuando él mantuvo tres encuentros sexuales con una tal Arantxa, otra dulce chiquilla que parece recién salida de un after pero todos los días, como si ese aspecto se tratara de algo cotidiano. Del hecho hace un año, pero la tal Arantxa se ocupó de presentar ante notario las pruebas pertinentes de su romance con Fran: Mensajes de texto en su móvil. Caray, el notario debió alucinar en colores. Qué fría la chica. Qué calculadora. Y no es para menos, porque al parecer, el caché de la nena alcanzó los 125 euros en su primera aparición. De verdad de la buena, somos unos desgraciados. Una vergüenza pública que sostiene esta profundidad cutre, este patio sin luces de cotilleo extremo en el que se habla de cantidades astronómicas mientras aumenta día a día la cifra de parados. Medio millón de euros, ahí es nada. La oferta del siglo, rechazada por Fran Alvarez cual caballero andante y mediante cuya corta figura ?porque no da para más- estuvo a la altura de la situación. Perdido, humillado, arrepentido y simple. Sobre todo muy simple.

Porque la cosa lo es, como la mayoría de los españoles. Daño y engaño. Pasta por un tubo. Escenificación de una nueva "Casa de los Martínez" pero a lo modernillo. Belén se declara como una mujer ?muy tradicional? que no perdona la infidelidad, ya sea antes, durante o después. Lo de su tradición es discutible, puesto que no le impide posar en pelotas para una revista, por ejemplo. Aquí están todos muy confundidos. Pero mucho. Un manager que lejos de permanecer a la sombra actúa como mediador, presentador, servidor de espectáculo y sembrador de dudas. Caray con Toño Sanchís.

"No esperaba menos de él", dijo al terminar la entrevista, refiriéndose a Fran. Pero tío, ?de qué vas? Sólo te ha faltado hacer la señal de la cruz y dar la absolución, porque los sacramentos ya los has administrado como nadie. Mientras, Belén lloraba en casa. Sola o en compañía de su madre, que de momento calla. La fiesta está servida. Esto alcanza más expectación que Liz Taylor y Richard Burton, porque nadie teme a Virginia Wolf.

Madre del amor hermoso. Del amor cifrado en medio millón de euros que el tal Fran podía haber aceptado para el pueblo, por ejemplo, ya que de nobleza se trata. Mientras, todo este merdé barriobajero nos distrae de una realidad alarmante. Sarna con gusto no pica. Las cifras cantan.

Belén, chiquilla, perdona a tu marido y déjate de tonterías. Como decía el portero en una escena magistral de la película "El hijo de la novia". Yo al chico lo veo sincero...

Recomendamos











Este sitio web usa cookies para mejorar la experiencia de los usuarios. Si sigues navegando, aceptas el uso de cookies por parte de tenemoslapalabra.com.