Vida y Destruccion

Vida y Destruccion

Exprimimos nuestras neuronas queriendo buscar vida en otros planetas lejanos, y salimos a la caza de enfermedades, con microscopio en ristre para hacerlas desaparecer del diccionario médico, aunque algunos investigadores tengan que dejar en el camino hasta la raíz de sus pestañas.

Opinión | 24 de agosto de 2009
Gloria Mateo

Científicos españoles van a probar en el Polo Norte un laser que, si funciona en las condiciones adversas de allí, van a llevarlo a Marte con objeto de buscar la más ínfima partícula que delate la existencia de vida. Estamos interesados en ver si hay agua líquida. Creo que no queremos ser los únicos del universo.

 

Por otro lado, descubrimos vacunas para que nos protejan ante las inclemencias, pidiéndole clemencia, por ejemplo, al venidero otoño-invierno en la cuestionada Gripe A. El profesor Badiola no alarmaba, pero sí que indicaba que no había que tomárselo a broma; eso sí, por si acaso, los besos, nos recomiendan que los desterremos de nuestro repertorio de afectos y hagamos un gracioso saludo con la mano al aire (cuidado con levantar el brazo con mucho ímpetu, no vaya a ser que se nos relacione con algún dictador), sin tocar la del vecino, por si las moscas. Y, sobre todo, lavarnos las manos adecuadamente para poder desinfectar cualquier posible contagio. De este modo podremos garantizarnos la salud.

Pero?mientras por un lado queremos preservar la vida, por otro, la estamos machacando descaradamente: incendios por doquier, algunos, intencionados, provocados por pirómanos que gustan de sentirse grandes realizando actos de los que puedan ser protagonistas, ya que en su vida diaria ni siquiera el vecino de al lado los mira por su diminuta condición humana; otros, porque solemos ir a apagar los fuegos en verano, cuando realmente se debiera preparar un protocolo durante el invierno y primavera, que impidiera que ocurrieran. No sé de qué forma, pero hay mucha gente que podría trabajar en ello. Se me ocurre, por ejemplo, los condenados a penas de Trabajos en Beneficio de la Comunidad. La pena es que los ojos de muchos no contemplaremos de nuevo tanta belleza de algunas especies que nos han preservado de morir de asfixia por la forma que tenemos de contaminar el entorno. Todo ello repercute también en las aves?y, en definitiva, en la calidad de vida.

El crecimiento de la Violencia Doméstica, inclusive entre parejas adolescentes, y de la que no es doméstica, porque medio mundo anda en guerra con el otro medio, creo que se multiplica por imitación.

Para terminarlo de ?arreglar?, alguna parte de la juventud española del Sur, concretamente, de Barbate, a los que llaman ?busquimanos?, que se jactan de llevar al cuello cadenas de oro tipo macarra, amén de ropa de las mejores marcas, y que se dedican a recoger con motos de gran cilindrada y, por lo tanto, caras, la droga que les acercan a nuestras playas españolas, los marroquíes. Aludiendo a la canción de ?Vamos a contar mentiras?, que dice: ?Por el mar corren las liebres y por el monte las sardinas??, pues creo que ya no son tantas las mentiras que cuenta, porque por el mar corren bastantes lanchas como liebres que llegan a nuestra costa para que la mercancía que portan sea recogida por estos jóvenes y las entreguen a diferentes contactos que, posteriormente, las venderán en España y en el resto de Europa. Primero fue el Hachís pero ya se están poniendo al día con la Cocaína ( hoy por hoy las dos drogas, junto con el alcohol, más consumidas en España y a las que muchos no les dan importancia, pero les pasarán factura). Lo más curioso es que ahora no es la Guardia Civil la que trata de controlar este tráfico (que, por supuesto lo hace), sino que son parte de estos adolescentes los que se dedican a perseguir a la Benemérita, para que, a su vez, no persigan a sus compis de tropelías. Es decir, para que no los pillen en el "ajo" y puedan realizar sus operaciones sin problemas. Vamos?que se lo pasan fenomenal. Se llenan el bolsillo de un dinero muy fácil, viven sin saber qué es el más mínimo esfuerzo y, así, favorecen el consumo de productos que provocarán en su mayoría brotes psicóticos a los usuarios de una placidez ficticia y destruirán vidas. Ya hay padres, en esa localidad, que cuando sus hijos tienen una edad determinada optan por llevarlos a otros colegios fuera del pueblo y hacen bien.

Menos mal que Proyecto Hombre y otras asociaciones están haciendo una labor encomiable rehabilitando a los que realmente no quieren que nada ni nadie los maneje como lo venía haciendo la droga. Les ayudan a echarle un pulso y a ganar consiguiendo por ello un estilo de vida mucho más positivo y libre. Han caído y quizá han vuelto a recaer en algunas ocasiones. Pero quieren no tener amos dictadores sobre su mente. Es un proceso lento, duro, pero la ayuda de estas organizaciones es encomiable.

Me apunto a la vida, a mirar hacia mí misma y descubrir qué puedo potenciar de lo positivo que hay en mi interior. Todos tenemos algo. No quiero vivir en la miseria más rastrera que es la que me haya podido provocar yo, olvidando valores y principios implícitos en el respeto a la vida de todo el mundo.

Esto no significa que sea ajena a todo lo destructivo que ocurre a mi alrededor. Pero también me fijo que cómo brota una planta, cómo nace un niño, cómo surge el amor, cómo hay parejas de abuelos que cogidos de la mano todavía se siguen mirando a los ojos con ternura.

Mientras tenga un poco de cordura, mientras la salud me lo permita, trataré de asirme a cualquier pequeña esperanza, aunque sea mínima. Seguiré luchando por conseguir al menos un poquito de luz a mi alrededor. La sombra?ésa la dejo para los que siembran cizaña y ponen bombas, amparándose en ideales radicales que no llevan nada más que a la muerte.

Aprender a caminar no es algo que se haga de una manera lineal, sino que tiene sus retrocesos y sus caídas, pero si se persevera en ello, al final se instaurará de una manera consistente un sendero más agradable . ?Caminante, no hay camino, se hace camino al andar?golpe a golpe, verso a verso?? En beneficio de todos, hagamos un camino menos tortuoso, con más cordura, que lleve a un futuro sin tantos arañazos y con más caricias.

 


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