Coto Matamoros vuelve a España

Coto Matamoros vuelve a España

Racional y finalmente lógica decisión: regresar a España y entregarse a la justicia. Noventa días preso, como el plazo de los famosos pagares televisivos para el "famoso", ese es el precio. El pasado pasa factura y los parabienes concluyen con crudeza. Que nadie se escandalice a estas alturas, es lo que hay porque es lo que vende. Ya no se trata solo de un canal, da lo mismo Antena 3 que Tele 5 , toma del frasco.

Opinión | 16 de agosto de 2009
Consuelo G. del Cid Guerra

Se os ha roto el verano porque no se suicida. Y esta en su derecho. ¿O no?.

¿Por que no le dejan en paz todo ese atajo de "periodistas de corazón, páncreas e intestino grueso o delgado"? O como mínimo, ¿por qué no le respetan en lugar de espetarle mil reproches presentes produciendo el efecto contrario?

Las relaciones laborales, como las maritales, embrutecen, y donde hubo confianza da asco. Los compañeros que ya no son, los amigos que traicionaron, el hermano eléctrico acusador con ese complejo no resuelto de segundón, casi valido del primero, que ni siquiera es mayor, porque son gemelos... que salvaje cordón umbilical roto a golpe de puñalada trapera... Que mas allá de las audiencias generadas por el, Coto, mas allá, mucho mas, esta una persona rota, temblorosa en el pulso exterior y del alma. Olviden los tambores y echen una mano a este hombre que levanto la mesa de Crónicas Marcianas, que ha sido el estandarte grandullón y grande en su presencia, inteligente, pensador, escritor, autor... más dura es la caída, que duda cabe. Coto ha generado muchos millones, ha sido publico de su propia publicidad, nos sorprendió ese descubrimiento gigante, entre canalla y tierno en ocasiones, aprendimos de sus razonamientos, su postura, sus gritos salvajes de protesta , jaleamos su disparate, su juerga, su carisma personal arropado por clubes privados y club de fans. Y no nos engañemos: Se hizo famoso, si, por ser como es y por pensar. A los maestros del hígado rosáceo no les interesan ahora esas palabras profundas que pronuncia desde el culo del mundo mientras a lo lejos le dan por el idem. Se diría, si fueran doce, que se trata de doce hombres sin piedad que le reprochan ese no suicidio anunciado. ¿Pero por que, de que, con que derecho, chicos? Si gracias a el tenéis pasto para rato y se os ha cubierto el verano. Si os va a faltar tiempo a destinar brigadillas de flashes en cuanto aterrice en España para ingresar en prisión mientras espera, al mismo tiempo, el vencimiento del último pagare. Audacia es el juego, no va más. Apuesto por la resurrección de Coto Matamoros, libre o preso. Por sus formas indolentes, su mirada acusadora sin excusa y por el tiovivo de la televisión basura, tan lejana en sus cifras para el ciudadano y tan cercana cuando se toma el mando a distancia. El que este libre de pecado que tire la primera piedra, porque aquí no se salva ni el apuntador. La gloria efímera es lo que tiene. Los cocainómanos de fin de semana le flagelan, los borrachos le jalean, los periodistas vejados le acusan y sacan el último trapito húmedo de mocos o lagrimas, quien sabe de quien, y su hermano del alma le tritura.

Coto Matamoros es un monumento indolente, una razón pura, un marques macarra que se transmuta por dentro, una conciencia sana metida en ese enorme traje carnal que se sale, impúdico, asomando las conciencias de todos los grandes y pequeños mentirosos, allá donde las trastiendas, los cotilleos y el chisme farandulero que cree haberle entendido , pero no han comprendido nada. Le están pateando , se están cebando, pero ese linchamiento mediático que no tiene canción le espera junto con el jet-lag, allende los mares. Verdadero, sin vergüenza, humano y entrañable. Toda esa ralea que le cuestiona por un tatuaje en la cabeza -enorme, como el- y se atreve incluso a dictaminar diagnósticos médicos al respecto, que no me sean mas inmorales los de la doble moral. Que no me presenten el cuadro facha encubierto. Que no cuela ahora el hermanito bueno insultando al malo, porque ni siquiera son tal para cual. Coto esta muy por encima de cualquier circunstancia y lamentablemente, ahora, muy por debajo de sus capacidades. Pero aun no es un juguete roto, y espero que sepa jugar de nuevo como nadie, que haga trampas a los tramposos, que deje la huida para todos los encontradizos y que continúe su contra corriente por este siglo. Se va a levantar , pesado o ligero de equipaje, con una biografía única que escuece porque es rotunda, descarada y brutal. Y cuando lo haga volverá a tirarse al público. Al anónimo, al notorio y al mediático.

Coto, te repito de nuevo el titulo del libro de poemas de David González: "ANDA, HOMBRE, LEVANTATE DE TI". Porque somos muchos los que te admiramos y seguimos.

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