Luis Ramírez Icardi

Luis Ramírez Icardi

Su nombre es Luis Ramírez Icardi. Y fue él quien abusó de una chica tutelada. Y era él quien trabajaba en el centro de menores como educador social. Insisto: el abusador, es él.

Opinión | 20 de junio de 2022
Consuelo G. del Cid Guerra

Con quién haya estado casado, separado o emparejado, es asunto suyo, aunque a determinada prensa (la mayoría), le venga bien hablar del "ex de", obviando el nombre y apellidos del condenado. 

De la chica tutelada no se habló cuando tuvo que acudir, esposada, a declarar. Esposada, sí, como una delincuente, cuando se trata de la víctima. Pero a una chica tutelada nadie la escucha. Se la pone en duda: "miente, inventa, procede de una familia desestructurada y es carne de cañón".

Luis Ramírez Icardi ha sido condenado, pero no ha entrado en prisión. Anda agotando sus últimos cartuchos, recurso tras recurso. Y mientras tanto, Teresa, la otrora muchacha tutelada, ya ha cumplido los 19 y espera un bebé. Tiene miedo. Miedo a que se lo retiren por falta de recursos. Nadie ayudó a Teresa cuando fue mayor de edad y la pusieron de patitas en la calle, sin ser asistida en ningún sentido, como acostumbra a suceder. Semejante caso debería cuestionar todo el sistema, pero no es así. Teresa permanece en un segundo plano, embarazada, sin vivienda propia, buscándose la vida. Teresa parece no importar a casi nadie: pero a mí, sí. Me importa Teresa, por encima de todo. 

Menudo juego mediático el ejercido a diario por diversas y notables plumas, dale que dale, con "el ex de". Me importan los padres de Teresa, cuya situación les impedía ocuparse de ella siendo niña. Me importa el centro de menores que negó la mayor en su momento. Me importa el educador social Luis Ramírez Ricardi, que abusaba de ella por las noches, cuya condena en 2019 fue anulada. Se repitió la vista, presentando informes contra Teresa, pero aún así, se ratificó: abuso sexual continuado. 

Teresa mantiene esa mirada crepuscular de los seres abandonados por el sistema. Merece una oportunidad (la primera), para construir su vida, y también la de su hijo. Los niños y las niñas tuteladas no son números, son seres humanos sujetos a un sistema que debe dimitir. Ustedes, todos, los colaboradores necesarios, contratados, con plaza fija o temporal. Ustedes, los coordinadores parentales, técnicos, psicólogos, psiquiatras y demás. Ustedes deberían dimitir en manada, pero no lo harán, porque les viene de perlas la cabeza cortada como supuesta y única responsable de algo que hizo Luis Ramírez Ricardi. 

¿ Y qué va a ser de Teresa?. 

Alguien decidirá en su momento si "puede" -o no-, ser madre. Pero nadie cuestionó si Ramírez Icardi podía ser educador. Nadie vigila al vigilante. Nunca. 

¿Y qué va a ser de Teresa? -repito-. Porque por lo que a mí respecta, es la más importante de toda esta historia.


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