Mamá, mamá, mamá...

Mamá, mamá, mamá...

Vistas para sentencia, poniendo en duda a la juzgada, pero jamás a l@s juec@s, que inclinan su línea de pensamiento individual en este, nuestro país del "nunca jamás"

Opinión | 20 de mayo de 2022
Consuelo G. del Cid Guerra

Tanto la opinión pública como el pueblo llano, cuestionan la realidad basándose en esa manida frase : "por algo será". Todavía ( ojalá nunca) os ha tocado de cerca. 

Personajes hechos a sí mismos sin argumentación sostenible alguna que acusan con el dedo, analfabetos funcionales de patio vecinal, dime y direte, el que sabe y no sabe, el otro que algún día conoció a esa mujer y con ella cruzó un par de frases, valedoras para lanzar a la hoguera a la primera de cambio toda razón pura.

Periodistas que niegan desde una cobardía obvia : "mándame documentación", para basarse únicamente en ella cual guillotina sangrante. Los papeles también mienten, argumentando una historia insostenible, extendida durante años y años, hasta llegar al final de un despropósito que conduce a la cárcel. Las amigas de las amiguitas colegas que - con suerte-,  te sacan columna, dependiendo de quien seas, pasando de largo ante cruciales urgencias. Sí, va por vosotras, feministas de salón eternamente subvencionadas que no movéis un bolígrafo sin pasta, pero os apuntáis al mambo que más calienta con mucha sororidad.

Mujeres. Mujeres. Mujeres de rompe y rasga que protegen a sus hijos resulta que son "madres secuestradoras". Nosotras parimos, pero ya no decidimos. Nadie - hasta la fecha- puede anular los nueve meses de gestación. Las mujeres damos vida, esa sangre es nuestra, y nos la quitan en un acto contra natura porque lo dice un@ ju@z.

Perder a tu hijo. Perder la libertad. Convertirnos en delincuentes desde la más absoluta demencia institucional. Tuvo que confesarse la hija de una folcrórica para que España entera supiese de la violencia vicaria. El caso de todas las cosas se hizo bandera : "algo se me fue contigo, madre".

Pero las cosas no cambian, se suceden y prolongan allende los mares. El último "zoom" con la ministra de igualdad concedía tres minutos por ponente ( la vida es eterna en cinco, cantó Jara), y ninguna de las reclamaciones expuestas surtió efecto. Dime a la cara que ya no soy mujer. Dime que no somos nada, nadie, ni siquiera hembras salvajes capaces de defender a nuestros hijos con uñas y dientes. Dime que soy alienadora por demás y que un maltratador es buen padre. Hazlo, con un par de ovarios, mientras me sostienes la mirada inyectada en esa política correcta, por muy de izquierdas que seas.

Como no es suficiente que te rompan la cara y también el corazón, somos doblemente victimizadas. ETanto la opinión pública como el pueblo llano, cuestionan la realidad basándose en esa manida frase : "por algo será". Todavía ( ojalá nunca) os ha tocado de cerca.l hombre que te pegaba aparece cada fin de semana. Te mira, desafiante, mientras entregas al niño porque no te queda otra. Ay de ti si osas hacer lo contrario, serás perseguida hasta la extenuación, criminalizada para los restos, hasta dar con los pocos huesos sanos que te quedan en cualquier prisión. La mujer es condenada a muerte, porque separarnos de un hijo, supone matarnos en vida.


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