Mainat merdé

Mainat merdé

Josep María Mainat: por el amor de una mujer, han dado todo cuanto fue, lo más hermoso de su vida.

Opinión | 04 de octubre de 2020
Consuelo G. del Cid Guerra

Rusa, rubia, joven y hermosa. Se les rompió el amor de tanto usarlo y la ha echado de casa, una casa de líos donde al parecer viven más de veinte personas, aunque no a sus anchas.

Sin agua caliente y apenas comida. Se dice que la ex pudo intentar asesinarle con varias dosis de insulina. Está en libertad con cargos.

Aparece en escena un scort cuyo capricho paga la todavía esposa vendiendo todos los enseres de esa mansión millonaria. Se añade otra rusa de ojos rasgados, muy felinos, que tuvo anoche mismo muchos minutos de gloria en su primer plató.

Ella, la ex del escort, estuvo muy en su sitio tras pasar una noche en los calabozos por una bronca con el prostituto que ya no ejerce y la dejó tirada.

Acusada de hurto, él de violencia de género. La rusa rubia, joven y hermosa, todavía esposa de Mainat, abandonó el domicilio conyugal ayer por la tarde con una peluca roja.

Estamos ante el culebrón más potente que se recuerda. Quien afirma con contundencia que el amor no tiene edad, no debe saber sumar. Treinta y cinco años de menos por parte de ella pueden dar para mucho, y el capricho de Mainat está saliendo muy caro.

Todo le parece como un sueño, todavía, pero sabe, que - al fin- podrá olvidar, un día... hoy se siente triste, pero pronto cantará, solo, o en compañía de otros.

PD. Pobres niños. 

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