Del coordinador parental y el pago al enemigo

Del coordinador parental y el pago al enemigo

La figura del coordinador parental no está regulada en el derecho español, por tanto, cabe preguntarse cómo es posible que actúe  no solo como colaborador de los jueces, sino en su nombre. ¿Con qué potestad?

Opinión | 16 de marzo de 2020
Consuelo G. del Cid Guerra

Son impuestos por los propios magistrados y deben ser aceptados se quiera o no. ¿Por qué? ¿Qué tipo de relación (supongamos que profesional) existe entre jueces y coordinadores parentales como para ser impuestos por sus honorables señorías? ¿Qué garantías tenemos de que no se actúa de parte?. Ninguna. Absolutamente ninguna. No se analiza el perfil personal ni se investiga sobre la tendencia de los bufetes jurídicos con los que han trabajado, sea quien sea el cliente. Porque lo que se busca, es eso: clientes.

Esos "mediadores" de pago, se presentan como ángeles custodios ante los conflictos familiares cuando existe una separación o divorcio contencioso de por medio. Supuestos especialistas en trabajo social, algunos, antes de que la figura se estableciera, acudían a reuniones asociativas pegados a bufetes de abogados en busca de clientes. Estas asociaciones contra las retiradas de tutela, reunían afectados en busca de ayuda, sin saber que tenían ante ellos al futuro enemigo institucionalizado.

Este servicio, que dice ser "voluntario", tiene más poder del que nadie imagina. Aparentemente vela por "el interés superior del menor", la manida frase que se encuentra sujeta a satisfacer y justificar los deseos del adulto sin contemplar en ningún momento sus terribles consecuencias.

Son los mayores amantes del SAP, que cargan la etiqueta a la primera de cambio; los "solucionadores de conflictos" que generan un nuevo conflicto extendido al drama: te vas a quedar sin hijos como hables mal del padre. No importa lo que haya hecho: si te ha pegado, si ha abusado de los niños, si es un psicópata, si bebe o si se droga. Te tienes que callar en nombre del interés superior del coordinador parental, que sabe mejor que nadie cómo cambiar las palabras y las cosas ante un juzgado con cara de mármol mientras se está poniendo en tela de juicio la custodia de tus hijos.

Y es mucho peor -si cabe- cuando el coordinador parental es mujer. Una de tantas (son muchas), presentó al juzgado un informe demoledor sobre una madre a la que llegó a acusar de auténticas atrocidades sin haberla visto en su vida, alegando que el ex marido "refería". La misma (de esta me han llegado varios casos), niega rotundamente los abusos sexuales a los niños por parte del padre, y carga con una habilidad extraordinaria todo tipo de calificativos vejatorios hacia la madre. No tiene piedad alguna al separar madres de hijos, está en posesión de una verdad institucional que todo lo puede mientras reclama el dinero que le debe la madre: eso es como entrar en la cárcel y pagar un alquiler. Inconcebible, pero tremendamente cierto. El rechazo de la intervención puede ir en contra de los procesos judiciales, algo tan escandaloso que solo pensarlo, asusta.

No hables mal de tu ex, no importa lo que haya hecho. Si te pegó, será que se le fue la mano. Si abusó de tus hijos, es porque los quiere mucho. Si bebe, es que el pobre hombre arrastra traumas infantiles. Si se pone hasta arriba de coca, ya está rehabilitado y no es justo echarle en cara su triste pasado. Porque en toda esta historia, la que no cuenta en absoluto, eres tú.

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