Abducidos

Abducidos

No escuchan, no razonan, no analizan. No porque no quieran, sino porque no saben.

Opinión | 03 de marzo de 2020
Consuelo G. del Cid Guerra

Captados por la bestia negra de la ultraderecha más rancia, abanderan consignas disparatadas en pos de la consigna hecha calumnia. Se creen así diferentes y al borde de la fama porque un sujeto encriptado les dirigió la palabra en el último vocerío multitudinario. Se montan periódicos digitales con la única intención de amasar turba, y cuanto más, mejor, del mismo modo en que insultan al contrario. Su inmensa mayoría es relativamente joven, desconoce el franquismo, no padeció la dictadura ni de lejos y ni siquiera la estudió en libros de texto: amantes de las fake news, donde todo se cuela en boca del alterado loco de balcón, mitómanos por naturaleza, chillones, ofensivos reclutas de una legión que avanza a pasos agigantados.

Si les llevas la contraria serás un "infiltrado" no se sabe de qué y tampoco de dónde. Si continúas manteniendo las ideas que siempre te acompañaron, será que te has "vendido", tampoco se sabe a quién o qué valor tiene una lo suficientemente sólido como para que alguien "compre" tu persona. Una línea de conducta coherente se convertirá en raya de farlopa, mientras los vagos profesionales viven permanentemente atrapados en redes sociales donde todo se malinterpreta. ¿Pero aquí alguien trabaja?.

Perdidos en su propio desierto, arriba las armas, puñalada trapera, golpe bajo, viva España. Triunfitos con flor de un día amotinados en una nube tóxica creyendo que "su verdad" es la única, grande y libre. Siguen al descerebrado útil, al machista declarado, y aman los crímenes cual vampiro que sacia su sed sangrienta.

Las muertas les traen al pairo, no las niegan porque no pueden, pero asisten el discurso de las denuncias falsas en boca de mil varones seriamente mal heridos que no aguantaron los cuernos o un abandono lógico cuando acabó la historia. Buscan la noticia negra, abren la boca mucho más allá de la sorpresa propia porque están -literalmente- encantados de la vida. Te piden adhesión a sus quehaceres creyéndose corresponsales de algún país imaginario que asiste el propio, sin entender que el "nunca jamás" es un NO.

Convencidos -incluso- de que el reggaetón es poesía, mensaje social y canción testimonio. A todos ellos les invito a una sesión de repentismo cualquier tarde, si es que no están muy ocupados en su ocio personal e intransferible. Mañana será otro día, pero mientras tanto, no mires a los ojos de esa gente.

Recomendamos











Este sitio web usa cookies para mejorar la experiencia de los usuarios. Si sigues navegando, aceptas el uso de cookies por parte de tenemoslapalabra.com.